Tras una altamente recomendable primera parte, esta continuación mantiene cierto encanto especialmente gracias a su actor principal, Robert Downey Jr. pero siempre parece mecánica, excesiva en algunos puntos y con muchos de sus personajes que parecen que han sido introducidos a la fuerza. Sam Rockwell y Mickey Rourke sobreviven con soltura a la zozobra que viven los secundarios, completados por Gwyneth Paltrow, Don Cheadle, Samuel L. Jackson y por una Scarlett Johansson que debería intentar de dejar de hacer películas de acción.
Tras declarar públicamente que él es superhéroe conocido como Iron Man, el multimillonario Tony Stark se enfrenta a una nueva serie de peligros, los cuales parecen venir desde todos los frentes. El gobierno quiere hacerse con la tecnología de su traje a toda costa, el hijo de un antiguo socio de su padre se convierte en un peligroso enemigo y su propia invención, la cual le mantiene con vida, está contaminando su sangre sin que el propio Stark sepa cómo revertir los efectos.
El hecho de que fuese Jon Favreau, un actor especialmente conocido por aparecer en comedias y cuya única experiencia relevante como director de largometrajes fuese con “Zatura”, fue algo que levantó cierta sorpresa. En plena fiebre de adaptación de comics de superhéroes, la elección de un director conocido y con garantías era algo que parecía un requerimiento indispensable para tener cierto éxito. “X-Men” había contado con Bryan Singer, “Spiderman” con Sam Raimi, “Batman” con Christopher Nolan, “Hulk” con Ang Lee y en su reboot recurriría a Louis Leterrier. En el caso de “Iron Man”, la dirección recayó en un intérprete cuyos mayores éxitos habían sido en comedias al lado de Vince Vaughn. La primera parte de “Iron Man” resultó no solo en un enorme entretenimiento sino también en una de las mejores traslaciones a la gran pantalla de un cómic de Marvel hechas hasta el momento.
Como era esperable tras el éxito, su segunda parte no se ha hecho esperar con exceso, contando con el mismo director, mismo actor principal y con alguno de los secundarios pero perdiendo gran parte de la chispa y el encanto que poseía su predecesora. El guión escrito por Justin Theroux contiene multitud de elementos, pocas veces bien enlazados y los cuales aparentan en demasiadas ocasiones haber sido introducidos con calzador. Entre muchas cosas, es difícil de creer cómo aparece el malo de función así como otros de los personajes, el problema de la contaminación de su sangre está mal sacado de la manga y viendo la película, es imposible olvidar que “Los Vengadores” es la próxima cinta de la franquicia y “Iron Man 2” no es que siente aquí las bases de la misma sino que se dedica a hacerle publicidad sin ningún tipo de disimulo, al igual que promociona con igual descaro la marca Audi.
Por suerte, Robert Downey Jr. (“Sherlock Holmes”, “Salidos de cuentas”) vuele a aportar carisma y entretenimiento en cantidades industriales y es sin lugar a dudas lo mejor del filme. Gwyneth Paltrow repite como su ayudante y Don Cheadle sustituye a Terrence Howard quien parece que fue defenestrado por sus pretensiones salariales. Mickey Rourke y Sam Rockwell son los villanos de esta entrega y dos presencias tan bienvenidas como entretenidas. En el filme además aparece Samuel L. Jackson como Nick Furia y Scarlett Johansson demostrando no haber aprendido la lección con “The Spirit” y constatando que el cine de acción todavía no es lo suyo.
Con semejante elenco es difícil hacer una película de acción aburrida y “Iron Man 2” no es un mal filme, es siempre un gran espectáculo de palomitas pero el cual es sensiblemente inferior a su primera parte y que parece generado por la maquinaria de Hollywood con más intención de hacer dinero que de mantener la calidad. |