Esta nueva colaboración entre James Wan y el guionista Leigh Whannel apuesta por los modelos de película de terror de antaño y tiene toda su fuerza en un miedo infligido a través de una lograda tensión y una atmósfera altamente atractiva. Lamentablemente, este filme liderado con solidez por Patrick Wilson y Rose Byrne cambia de tercio en su segunda parte y no está a la altura de las enromes expectativas creadas en su primera mitad.
Josh y Renai se acaban de mudar a una nueva casa con sus tres hijos. Él es un profesor que trabaja hasta tarde muchas noches y ella se queda en casa cuidando de los niños e intentando componer canciones. Tras algunos fenómenos que no les dan demasiada importancia, uno de sus hijos sufre una caía y entra en un largo coma. Tras ser trasladado del hospital a la casa sin cambios, una serie de espíritus aparecen en su casa alrededor de su hijo, quien puede estar en mayor peligro del que aparenta.
Durante décadas, muchas de las películas de terror orbitaban sobre el tema clásico de una casa encantada o fantasmas. Recientemente y salvo alguna muestra aislada sin hemoglobina como por ejemplo "Los otros", el gore y la sangre parecen ahora indispensables para realizar una una película de terror y tienen que estar presentes de una forma u otra. Uno de los títulos dentro del género de terror en general que ha tenido gran relevancia ha sido el de la franquicia de "Saw", llegando hasta el extremo incluso las calificaciones por edades y siendo catalogada alguna de sus partes como X en varios países para evitar su distribución en salas comerciales. Los dos creadores de esta saga, James Wan y Leigh Whannel, son los responsables de "Insidious", una cinta en la que no abandonan el género de terror pero en la que apuestan por un acercamiento completamente diferente, creando un filme sobre una casa encantada con grandes variaciones pero que quiere emplear un miedo de estilo clásico en la que no se ve una gota de sangre ni cuando un personaje se cae por las escaleras.
Hay que reconocerles a los dos responsables de esta película su mérito en lograr un gran éxito en el aspecto más difícil de esta historia. El inicio es como muchos otros, una familia casi modélica con los actores Patrick Wilson y Rose Byrne al frente se muda a una nueva casa y varios efectos paranormales empiezan a ocurrir. Al principio solo los ve la madre, con lo que la crisis de rigor sobre si sufre alucinaciones o lo que ve es real no tarda mucho en aparecer. Pero a pesar de este planteamiento en principio tan poco inspirado, "Insidious" logra crear una tensión que va creciendo con los minutos y una gran expectativa por o que está sucediendo. Su argumento de casa encantada presenta un giro original y con multitud de posibilidades que hace que el director no tenga que recurrir al típico susto de algo que sale de forma inesperada tras una esquina, aquí la tensión palpable la crea no el cuándo sino qué es lo que puede aparecer.
A lo largo de una notable progresión, "Insidious" logra atrapar de una forma absorbente como pocas películas de terror lo han hecho recientemente e incomprensiblemente decide ir un poco demasiado lejos en la segunda mitad de la película. En vez de continuar empleando la tensión y la lograda mezcla de sobresalto, asombro, pavor y curiosidad que posee, la película decide adoptar un aroma de serie B que no casa con el desarrollo seguido y casi parodiar al género. Varios personajes aparecen con un equipo parecido a los de empleados por cazafantasmas de Bill Murray, con máscara de gas conectada a unos auriculares incluida, y en la escena cubre emplean la máquina de humo como le gustaría haberlo hecho a Ed Wood si alguna vez hubiese tenido el presupuesto de James Wang. Estos son dos ejemplos del cambio de ritmo, tono y estilo de una película que empleando una de las convenciones más vistas del género resultaba a la vez una de las más conseguidas, sin necesidad de tener reinventar la rueda o pasarse de vueltas.
El último acto además en sí es inconsistente en varios aspectos narrativos, dando siempre la sensación de quien escribió la primera parte no es el mismo que creó el absurdo de la segunda mitad del guión, una pena ya que pasa de ser una película de miedo tan sobrecogedora como cautivadora a ser una burda parodia de cualquier capítulo emitido pasada la medianoche de "La dimensión desconocida". |