El regreso de uno de los personajes más míticos de la historia del cine carece de la magia que caracterizó las anteriores entregas, dejando ver sólo una pálida sombra de la leyenda que Indiana Jones ha representado.
Indiana Jones vuelve a la acción para evitar una vez más que un objeto que puede proporcionar un gran poder a un único individuo no caiga en malas manos. En esta ocasión, se han cambiado los nazis por comunistas siguiendo el curso de la historia según EE.UU. En esta ocasión, es una misteriosa calavera hecha de una pieza de cuarzo, encontrada cerca de Nazca en Perú.Harrison Ford se encuentra acompañado por el recuperado personaje de Marion otra vez interpretado por Karen Allen, el joven sucesor Mutt, encarnado por Shia LaBeouf y escoltado por los actores secundarios John Hurt, Ray Winstone y Cate Blanchett.
Con el sombrero, látigo, comedia ligera y mucha dosis de acción se intenta repetir la fórmula que ha proporcionado tres de las mejores películas de aventuras de la historia del cine. A pesar de que el tándem George Lucas-Steven Spielberg se encuentra detrás de todo el proceso, el resultado es decepcionante. Le falta chispa, el guión es recargado y las actuaciones caricaturizan a los personajes. Hasta parece que a Harrison Ford se le ha olvidado cómo interpretar el personaje de Indiana Jones. La desilusión por esta entrega no sólo se debe por la calidad en sí de la película, sino que se ve acentuada por ser una de Indiana Jones, con el mito cinematográfico que representa. Por suerte, el filme cuenta con algunas pocas secuencias que nos deja recordar el motivo por el cual Indy cautivó a tantos espectadores. Es algo esperanzador por si deciden querer hacer más dinero y llega la quinta parte. Como mínimo y siendo su único logro, este cuarto episodio permite ver incluso con mejor perspectiva lo geniales que fueron los tres primeros.
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