Tercera notable adaptación de la novela apocalíptica y vampírica del mismo nombre escrita por Richard Matheson de aspecto impecable y protagonizada por Will Smith, quien a pesar de sus limitaciones logra llevar perfectamente el peso del filme. Con dos tercios de película memorables en ambientación, tono y desarrollo dramático del personaje central, la película se pierde en un tercer acto mal escrito, fácil y que lleva a un final desconectado con el resto del filme.
Robert Neville es un científico del ejército estadounidense que ha sido incapaz de frenar la epidemia vírica que ha terminado con gran parte de la población y ha convertido al resto en criaturas de limitada inteligencia sedientas de sangre. El es inmune al virus y es el único hombre que habita la desolada Nueva York. Durante los tres años desde la aparición de la enfermedad, Neville ha vivido en total soledad intentado encontrar otros supervivientes como él a través de mensajes de radio y una cura que revierta la enfermedad.
Tras la no más que correcta pero bien hecha “Constantine”, el director Francis Lawrence dirige la tercera gran adaptación a la gran pantalla de la novela de 1954 “I am Legend” escrita por Richard Matheson. Primero apareció en 1964 la adaptación más fiel a la novela, “El último hombre en la Tierra” con Vincent Price como protagonista, posteriormente en 1971 Charlton Heston protagonizó “The Omega Man” y finalmente en 2007 Will Smith encabeza “Soy leyenda”. En estas dos últimas el final se ha modificado sensiblemente respecto a la original y especialmente el elemento vampírico ha sido tratado de diferente forma. Si en la versión de 1971 desapareció por completo, en esta película de Francis Lawrence se mantiene con matices, siendo criaturas que tiene atracción por la sangre, se destruyen con la luz del sol pero con poca inteligencia. La desolación creada tras un virus que elimina gran parte de la población y convierte al resto en seres sedientos de sangre nunca ha tenido un aspecto tan notable como en “Soy Leyenda”. A excepción de algunas secuencias finales, las imágenes digitales generadas por ordenador recrean una abandonada Nueva York de forma magistral y crean la atmosfera y el tono que el filme pretende. Will Smith se mueve por esta desolación con competencia y a pesar de su tendencia de sobreactuar el dramatismo de su personaje, aquí no únicamente luce sino que también logra construir la combinación perfecta del superviviente que sigue luchando pero al borde de la locura y de la demencia, marcado por la continua soledad. El filme acompaña perfectamente este desarrollo del personaje, mostrando paulatinamente su desintegración y desesperación, así como su falta de capacidad de funcionar como un ser social cuando su situación cambia. Y a partir de aquí es cuando la película se pierde. El guión rompe su evolución, cambia el ritmo no excesivamente rápido pero que denota inevitabilidad, su contenido y ajustado tono desaparece y la película se vuelve extrañamente mediocre y directa, con un asalto final excesivo y con una culminación que no tiene en cuenta toda la progresión anterior de la película y especialmente de su personaje central.
“Soy leyenda” es una magnífica recreación del aislamiento y desintegración de un superviviente siguiendo las pautas de la novela de Richard Matheson sustentada por una apreciable interpretación de Will Smith pero que se transforma en su tramo final en una película de estilo diferente que rompe en exceso todo lo que había conseguido. |