No siendo excesivamente inteligente y contando con un guión poco original, esta película de tono ligero consigue ser amena pero con muchas limitaciones.
Un joven común entra en un banco en mitad de un atraco para reclamar por el cargo de una comisión de dólar y medio. En la confusión, acaba encerrándose dentro de la cámara acorazada con una atracadora a la que él toma como rehén. A través de los teléfonos móviles, inicia contacto y negociaciones con el líder del robo en el banco, la persona que lo contrató que se mantiene en la sombra y la policía para salir de la situación de la mejor forma posible.
La película intenta durante todo el metraje ser más de lo que es. Por mucho que se esfuerce el director y a la vez guionista de hacernos creer que el guión es inteligente, con giros y absorbente, la realidad es que no es ninguno de estos calificativos. Tiene incongruencias, ningún giro y ronda la mediocridad en muchos puntos. Pero dentro de todos sus defectos, tiene un buen montaje y una situación interesante. Una vez pasados los intrascendentes primeros diez minutos de la película, ésta mejora a medida que se va acercando el final y, si no se es demasiado exigente, esta cinta es una más que una correcta distracción. A momentos más cercana a la calidad de telefilme de medianoche, en esta película se aprecia el esfuerzo de intentar conseguir un producto atrayente que se queda simplemente en meramente un decente pasatiempo sin muchos alicientes. |