Con su forzado estilo amateur y con la intención de seguir las enseñanzas del peor director de la historia, Ed Wood, el realizador Jared Hess logra su objetivo de ser kitsch y juvenil a la vez y entrega una película que de forma autoindulgente quiere justificar su falta de ritmo, de gracia y terrible ejecución. El joven Michael Angarano protagoniza este despropósito del que ni incluso el actor secundario Sam Rockwell logra salir con cierta dignidad.
Bejnamin es un joven cuya afición es escribir historias de ciencia ficción. En una excursión a una convención de escritores aficionados conoce a su autor preferido, el legendario Ronald Chevallier, quien a su vez hace tiempo que no logra tener una idea que funcione en una novela. Benjamin entrega una de sus historias dentro del concurso que organiza la convención, la cual es robada por el famoso autor y a la vez es adaptada por el prolífico director amateur local, quien no cuenta con ningún tipo de medio.
Con su ópera prima, el director Jared Hess logró cierto éxito dentro del circuito independiente y que su película, “Napoleon Dynamite”, se considerase como una obra extremadamente original y casi de culto. En “Gentlemen Broncos” el realizador pretender repetir en calificativos y darle al filme estas cualidades de forma forzada y carente de inspiración. La película intenta tener el mismo nivel pulp y amateur de la forma de escribir y rodar que tienen los personajes de la historia y lamentablemente excede con creces su objetivo. El filme acaba siendo completamente aburrido, algo que parece hecho a propósito si se tiene en cuenta su mal uso del ritmo, sus tristes diálogos y especialmente su falta de gracia. Es seguramente una de las comedias menos divertidas hechas recientemente que pretende justificar su pobre concepción y realización con la idea de que así es como se realiza una película original y diferente. El director además fuerza a su elenco de actores a estar en el mismo tono y nivel que la película, haciendo que el nivel interpretativo sea más que cuestionable. Michael Angarano (“El reino prohibido”, “Man in the chair”) está completamente falto de vida y únicamente Jemaine Clement en el papel del autor famoso logra componer a su personaje. Sam Rockwell (“Moon”, “Choke”) aparece en un pequeño número de escenas sin conseguir hacer más interesante la función.
Hay veces que uno puede decir que una película era tan mala que acaba resultando altamente entretenida y hasta recomendable, algo que incluso Robert Rodriguez explotó con éxito en “Grindhouse” y Uwe Boll sigue al pie de la letra. Este no es el caso. “Gentlemen Broncos” pretende ser peor que mediocre y lo logra, algo que en este caso es lo opuesto a un halago. |