Con una estética de videojuego que funciona y moderando ligeramente su estilo, los directores Neveldine y Taylor entregan otra cinta de acción de gran ritmo y poca sustancia. “Gamer” no intenta ser un puro divertimento como sus otros filmes, y su intento de darle algo de sustancia no va ni con su forma de hacer cine ni lo puede aguantar un guión que se va deshaciendo a medida que pasan los minutos.
En un futuro cercano, la sociedad es gran seguidora del nuevo paso que han dado los juegos de interacción social. A través de una tecnología controlada por el magnate Ken Castle que permite conectar directamente el cerebro de una persona, los juegos se basan en el control de otro individuo de forma remota. El último gran éxito es “Slayers”, en donde presos en el corredor de la muerte se han ofrecido voluntarios para participar en un juego de batallas, en donde son controlados por jugadores adinerados y con seguidores por todo el mundo. Al preso que sobreviva treinta combates se le da un perdón total y el icono de “Slayers”, Kable, sólo necesita salir con vida de tres más.
Mark Neveldine y Brian Taylor, directores y guionistas de las dos adrenalíticas entregas de “Crank”, parecen haber querido dar un paso hacia una supuesta madurez cinematográfica con “Gamer”. Con su estilo visual interesante pero casi frenético, parecido al de Tony Scott, crean a la perfección la estética de videojuego que requiere la película, aunque esta vez se muestran más algo moderados perdiendo parte de la originalidad visual que imprimieron especialmente en la primera parte de “Crank”. Además han confeccionado un guion con trasfondo social y pretensiones de transmitir un mensaje pseudo intelectual, acerca del camino que ha emprendido nuestra sociedad en dirección a una esclavitud tecnológica marcada por el hedonismo. El problema es que el cine de Neveldine y Taylor no está hecho para que el espectador piense, al menos por el momento. Es puro cine de acción, completamente exagerado, violento, crudo, con un toque divertido y dentro de su género, es puro entretenimiento pero con una apuesta nueva y en parte interesante. Y esta cinta intenta combinar ese tipo de película con el intento de hacer algo más, y no funciona. El guión de ”Gamer”, también firmado por la pareja de directores, intenta desarrollarse a medida que avanza sin darse cuenta que se va desintegrando a medida que pasan las secuencias, llegando a un final precipitado, ilógico y carente de la tensión que sí ha sabido mantener el filme hasta el momento. La película siempre tiene ritmo y cierta fuerza visual, y la presencia de actores conocidos y que funcionan en este tipo de papeles ayudan a que la historia no parezca extremadamente ridícula. Gerard Butler, visto protagonizando anteriormente “RocknRolla” y “300”, y Michael C. Hall, aprovechando el descanso entre dos temporadas de “Dexter”, encabezan el reparto de esta cinta y cuenta con una serie de secundarios como John Leguizamo, Kyra Sedwick, Alison Lohman y Amber Valletta que intentan darle enteraeza a sus personajes con lo tiempo que tienen.
“Gamer” inicialmente cumple notablemente con el tipo de película que se espera de ella, acción trepidante, dinamismo, entretenimiento simple y además tiene a actores capaces de sustentar y vender fácilmente la película, pero su guión le traiciona tanto en intenciones como en desarrollo, perdiendo el filme su fuerza de forma progresiva hasta terminar de forma incluso anodina. |