De esta película se espera mucha acción, algún momento cómico y ser un entretenimiento de palomitas. Es lo que promete, aunque con un ritmo mucho más lento de lo esperable y un guión que caricaturiza completamente a los personajes, que desarrolla pobremente la trama y que convierte en tedio lo que debería ser un divertimento. La avalancha de efectos especiales sólo tiene su fruto en algunas conseguidas escenas de acción.
Un convoy militar es atacado cuando transportaba los primeros ejemplares de una potente y novedosa arma. El nivel tecnológico de los atacantes es muy superior y sólo dos soldados estadounidenses sobreviven consiguiendo proteger el cargamento que transportaban. Una unidad militar de élite aparece en su ayuda, y ambos son llevados a la base de este grupo conocido como “G.I. Joe”. Ambos soldados son integrados en la secreta unidad, pendientes de la amenaza de la organización que les atacó inicialmente y que persiste en conseguir esas armas de gran capacidad de destrucción.
El director Stephen Sommers ya ha demostrado su capacidad para crear puro y divertido cine de entretenimiento con las dos primeras partes de “La Momia” y que también puede abusar de un estilo cercano a un mal cómic con el filme “Van Helsing”. En “G.I Joe” realiza lamentablemente un paso adelante en simplificar y desfigurar el cine puramente comercial y convertirlo en algo que tiende al ridículo y que contiene una mala parodia de lo que debería ser una historia. Con un presupuesto de 170 millones de dólares, resulta chocante que no se hayan gastado algo del dinero en un guionista competente y se hayan puesto a rodar un guión firmado por cinco manos, incluida la del propio director. La trama es más ridícula de lo que se podría esperar y el guión emplea un excesivo e innecesario tiempo en flashbacks, explicando el origen de los personajes y las diferencias en sus historias que han sufrido con la adaptación cinematográfica. Ello hace que todo el rimo de la película se resienta, haciendo que las escenas de acción se sucedan a saltos e intercaladas por un triste intento de darles cierta personalidad a unos personajes que nunca la quieren. “G.I. Joe” está llena de efectos especiales generados por ordenador que resultan lo mejor del filme. En algunas secuencias son lo que compensan el visionado de toda la película ya que ni los nombres propios de algunos actores del reparto como Christopher Eccleston, Joseph Gordon-Levitt, Sienna Miller, Dennis Quaid o Jonathan Pryce garantizan un mínimo de calidad en este caso. Esta película es como un mal cómic en demasiados aspectos como su tono infantil, su mal idea inicial y peor desarrollo o su ritmo monótono que no adquiere dinamismo ni con la espectacularidad de alguna buena secuencia de acción que, como mínimo, sí contiene el filme. |