La catarata de efectos especiales presente en cada plano logra que esta película tenga un alto atractivo visual que está completamente malgastado en un guión sin mucha imaginación y un desarrollo simple y forzado. El filme necesita más metraje que permita ahondar en la historia, un bombardeo visual menor y un diálogo menos pobre, recitado con toda la dignidad posible por su gran reparto que incluye a Sam Worthington, Liam Neeson, Ralph Fiennes y Mads Mikkelsen entre otros.
Los humanos, creados por Zeus, se rebelan contra sus dioses e inician un enfrentamiento. El dios del más allá y hermano de Zeus, Hades, instiga una represalia con el beneplácito de su hermano y demás dioses del Olimpo. Un hijo mortal de Zeus que en inicio desconoce sus orígenes emprende inicia un viaje para prevenirlo, que le llevará al mundo de los muertos entre otros lugares y a jugar un relevante papel en la guerra de poder entre hombres, dioses, Zeus y Hades.
Esta película es un remake del clásico de 1981 del mismo título, “Furia de Titanes”, y que tenía como protagonistas a Harry Hamlin, Maggie Smith y Laurence Olivier. Aunque esta película no contaba con los mejores efectos especiales del momento y parecía más una producción hecha diez años antes, tenía una alta dosis de imaginación y cierto encanto. Tras casi veinte años después, los efectos digitales han supuesto una revolución y permiten recrear el universo de héroes, titanes, hidras y dioses del Olimpo con gran espectacularidad y un alto grado de verosimilitud. Este remake se aprovecha de estos avances y su aspecto visual supone su gran y prácticamente única virtud. Por lo demás sigue la tónica de las grandes superproducciones actuales con muchos personajes, gran ritmo y bajo el lema “todo por la espectacularidad y por no dejar pensar”.
La nueva “Furia de Titanes” es un continuo despliegue de efectos digitales y secuencias de acción que únicamente se ven interrumpidas por alguna frase de diálogo mal escrita. El guión creado por tres manos, dos de ellas con la garantía que puede suponer el haber escrito el pobre guión de “Aeon Flux” y que todavía debe dar dolor de cabeza a Charliza Theron, no explota todas las posibilidades del escenario y relega a los personajes a ser meros maniquíes. El filme nunca contiene un mínimo desarrollo de la situación ni de sus personajes, no deja descansar al espectador y acaba saturado de tanto movimiento de cámara y efectos especiales. El director de esta superproducción de 125 millones de dólares, Louis Leterrier, ha demostrado cierta habilidad en películas de acción pero siempre quiere dar un frenético ritmo a sus largometrajes. Las dos primeras partes de “El transportador” o la más reciente “El increíble Hulk” son dinámicas cintas en las que este realizador lleva hasta el extremo en bastantes momentos el frenesí de sus piezas. Si con “El transportador” únicamente podía jugar con Jason Statham y su coche, y en su última cinta con Hulk, encarnado por Edward Norton, y su enemigo, con el rostro de Tim Roth, aquí Louis Terrier tiene a más de una docena de personajes y a todas las criaturas mitológicas a su alcance y no duda en emplearlas a todas ellas en pantalla y, si puede, en un mismo momento. No contento con esto, se ha aplicado una post-producción en 3D, aunque la película se rodó pensando en ser diostroibuida en 2D, conlo que el espectáculo de piezas móviles es completo y totalmente inncecesario.
Algo que abunda en esta película, aparte de los efectos digitales, son los personajes. Prácticamente se introducen a todos los dioses del Olimpo y muchos de ellos aparecen y desaparecen en menos de cinco segundos. En definitiva, demasiados, e incluso cuesta fijarse que Danny Huston aparece como Poseidón o qué papel hace exactamente Nicholas Hoult. Ninguno de los personajes tiene un intento de desarrollo pero todos ellos tienen barbas y peinados algo exagerados y las peores líneas de diálogo de su carrera. El reparto incluye a notables actores en papeles secundarios, como Liam Cunningham, Pete Postlethwaite y Elizabeth McGovern y a un excelente reparto en los roles principales. Mads Mikkelsen es el único que sale con algo de dignidad del maltrato al que le ha sometido el guión, Gemma Arterton es una monotonía constante, Ralph Fiennes parece haberse inspirado en el malvado personaje de “Blanquanieves” y Liam Neeson seguramente no pudo resistir el interpretar al dios de dioses pero no aporta nada interesante. La estrella de la función es Sam Worthington, nuevo héroe del cine de acción y una vez más haciendo el mismo papel, el de medio hombre medio otra cosa (dios/máquina/na’vi) como en “Terminator Salvation” y “Avatar”. Cumple pero le falta carisma y tras tantas películas del mismo estilo, sería interesante verle en un filme en el que se requiera cierta habilidad interpretativa.
“Furia de Titanes” tiene a uno de los mejores repartos de las últimas superproducciones y éste se encuentra excesivamente malgastado por un guión mal escrito y cuya imaginación es solamente la presente en la película en la que se basa, sin aportar nada nuevo ni interesante. Solamente alguna secuencia aislada y las creaciones visuales de criaturas mitológicas compensan el visionado de este filme de palomitas, tan rápidamente olvidable como el ritmo que su director le impone. |