Con una humanidad impresionante y un enorme registro emocional, Joseph Cedar vuelve a dirigir una notable película que en este caso combina un pequeño drama con grandes toques de ingeniosa comicidad, una película ligera si se quiere pero que resulta un ingenioso y divertido triunfo en el estudio de dos personajes envueltos en un conflicto de egos académicos y paternofiliales.
Sinopsis: Padre e hijo son ambos profesores y estudiosos del talmud en la universidad. A pesar de ello, no podrían ser más diferentes. El padre es un investigador clásico sin apenas reconocimiento mas que una cita a su nombre en un pie de página de un prestigioso libro mientras que el hijo lleva una gran cantidad de libros publicados de gran éxito, menospreciados por el padre. Su rivalidad y relación se ve sacudida cuando se le comunica al padre que ese año ha resultado el ganador del mayor y más prestigioso premio que ofrece Israel a investigadores.
En el libro del Éxodo se dice que Dios escribió de su propia mano diez mandamientos que entregó a Moisés. El cuarto es el que dice "honrarás a tu padre y a tu madre". Aunque no se haga referencia directa en el filme, seguramente no hay nadie que conozca más las implicaciones de esto que dos profesores universitarios especializados en el Talmud y uno de ellos se encuentra en un dilema moral saber qué es más importante, si la verdad, la consideración hacia su padre o resharcer su ego herido.
"Footnote" en 2011 resultó la ganadora de la mayoría de premios de la academia israelí como el de mejor película, dirección y actuación, fue también la ganadora al mejor guión en el festival de Cannes de ese año y fue nominada al óscar a la mejor película extranjera. Para su director y guionista Joseph Cedar fue su segunda nominación consecutiva en esta categoría, consiguiéndola con su anterior y muy diferente filme "Beaufort" de 2007. Aquí se mueve en el pequeño mundo de los académicos universitarios, un mundo plagado de orgullos, rencillas de décadas, envidias entre los profesores que además ve añadida la rivalidad paternofilial, con todo lo que implica este conflicto. El resultado es tan dramáticamente humano como divertido.
La película muestra una impresionante exploración de dos personajes que no podrían ser más diferentes a pesar de ser padre e hijo de una forma amable, gentil y plagada de un humor negro. Hay algo en lo que Cedar parece tener una habilidad impresionante y es que ya sea el género en el que se mueva, sus personajes están hechos a base de humanidad y de una forma completa. En esta ocasión el guión combina un desarrollo ligeramente dramático con momentos que rozan el absurdo, como la genial reunión en un pequeño despacho, y toques de humor que dan oxígeno a la narración.
El filme además cuenta con dos soberbias actuaciones por parte de los actores principales, Shlomo Bar-Aba y Lior Ashkenazi, quienes logran la terea de crear a dos personajes complejos y dotarles de la suficiente empatía y a la vez personalidad, inseguridades y carencias para hacerlos completamente entendibles y humanos.
Si uno ha vivido de cerca el mundo que hay en el interior de los departamentos de universidad, lo que se muestra no le será un pequeño universo que parece imposible de que exista. Es así y dentro de una pequeña sección de una universidad de Israel, también. Ello sirve para construir si se quiere una película pequeña, casi un pié de página como su propio título indica, pero que si se mira con atención contiene un inteligente y aguda mirada a dos personajes enfrentados por la una verdad, el reconocimiento y la diametralmente opuesta visión sobre todo que proporciona el ser padre e hijo. Las emociones que despliega no son tan pequeñas y el ingenioso tiempo que proporciona el verla tampoco. |