Esta interesante cinta peca de ofrecer una primera parte cautivadora y entregar una historia convencional en la segunda. Ello no impide que tenga unas pocas pero bellas secuencias repartidas a lo largo del metraje.
Joe Scot es un inglés que ha triunfado como actor en Hollywood. En pleno momento de crisis personal, la noticia de la muerte de su mejor amigo de juventud hará que recuerde esos años y cómo le marcaron. Ya el título de “Flashbacks of a fool” no deja lugar para equívocos de cuál es su planteamiento. Toda la película se centra en el personaje de Joe, donde a través de sus ojos se relata de forma paralela pero no con igual peso su vida adulta, interpretada por Daniel Craig, y la de su adolescencia.
El inicio de esta película es fantástico. Y eso es gracias a Daniel Craig, que compone un personaje completo, humano y a la vez atractivo. De ahí la película salta a un único y largo flashback, el cual cambia la tensión creada y nos presenta la historia del despertar dramático del protagonista como adulto. Esta segunda parte, a pesar de contar con un desarrollo nada original, es amena y necesaria para entender al protagonista. Los mayores problemas de este filme llegan con la conclusión. Salta de vuelta al momento del personaje adulto, pero el final es demasiado rápido, precipitado y fácil. “En Flashbacks of a Fool” hay algunos momentos sueltos que son de gran cine, un personaje interesante y muy bien interpretado por partida doble que consiguen hacer una buena película de un guión mediocre.
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