Un notable thriller en múltiples aspectos que podía haber sido mucho más si no hubiese decidido carecer de carga política, a pesar de tratar un complejo tema en ese aspecto.
Basada en una historia real, esta película narra la vida de Martin McGartland, un joven irlandés del Belfast británico sin afiliación política. A finales de la década de los ochenta, es reclutado por la policía inglesa para espiar al IRA desde dentro. Se inicia como voluntario en la organización y va dando información a su contacto inglés que permite salvar vidas a medida que va ascendiendo dentro del organigrama del grupo armado.
Desde el punto de thriller dramático la historia funciona perfectamente. La película tiene tensión, ritmo, buenas actuaciones que hacen creíbles a los personajes y que consiguen que al espectador realmente le importe el personaje central. Pero el filme trata un tema moralmente complicado y ambiguo en un momento histórico en el cual el conflicto de Irlanda estaba en uno de sus puntos más álgidos. Es un contexto altamente político que debería haber marcado la película. Por eso sorprende que tanto la moralidad del personaje, sus ideas políticas o la lucha interna que podría tener por salvar vidas a costa de traicionar a compañeros y una ideología sean temas que sólo se tocan de forma muy superficial. La película hace un esfuerzo por no posicionarse ni por hacer ningún tipo de juicio, hecho que es entendible pero dado el contexto histórico y las acciones del protagonista es necesario entrar en ese terreno para entender sus motivaciones y darle una mayor profundidad. Con un poco más de valentía y ahondando más en el aspecto ideológico, este más que apreciable thriller dramático hubiese dejado de ser tan neutro y poco hiriente, pero hubiese dado un gran paso para poder ser una gran película. |