Completamente divertida y a la vez sabiendo mantener un poso dramático, esta película cuyo argumento cada vez se vuelve más extraño y extravagante logra ser un fantástico entretenimiento con un perfecto humor negro, la acción justa y una magnífica compenetración entre sus dos protagonistas. Colin Farrell y Brendan Gleeson están magníficos y únicamente Ralph Fiennes, en un papel secundario, resulta algo excesivo y poco original.
Dos asesinos a sueldo de Irlanda son enviados a la ciudad de Brujas tras haber cometido uno de ellos un error fatal en su último encargo. Ambos son de carácter opuesto y mientras el veterano de los dos se siente fascinado por la ciudad y espera a que pase la tormenta generada por el fallo de su compañero, el joven se encuentra aburrido en una ciudad en la que encuentra que hay poco que hacer y está a la vez apesadumbrado, por haber matado involuntariamente a un niño.
Especialmente conocido por sus obras de teatro, Martin McDonagh destacó en 2004 con su corto “Six Shooter”, el cual ganó el Óscar al mejor cortometraje. Para su primer largometraje, el realizador escribe un magnífico guión que se mueve perfectamente y con gran comodidad entre la acción, el drama y el humor negro. “Escondidos en Brujas” contiene una historia extremadamente divertida y amena, resultando en un atractivo filme de gran entretenimiento.
La película es exagerada en múltiples aspectos, tanto narrativos como en lenguaje, pero está perfectamente construida y está dotada de una extraordinaria vitalidad y vivacidad, que sabe cuando acelerar y cuando detenerse en un momento o secuencia y que, por encima de todo, ha definido de forma insuperable a dos personajes y la forma en la que interaccionan.
El recíproco contrapunto de ambos personajes centrales puede ser fácil de conseguir pero es memorable la chispa, fluidez y sintonía que mantiene en los diálogos que mantienen y en la forma en la que se relacionan. Sus momentos juntos son lo que hacen el filme y ello no es únicamente gracias a la destacada escritura del guión sino también a la pareja de intérpretes con lo que el filme cuenta. Brendan Gleeson ("Green Zone", "Perrier's Bounty") y Colin Farrell ("Ondine", "Triage") están a un magnífico nivel y perfectamente compenetrados. La capacidad de Gleeson es conocida y el propio director la aprovechó en su premiado corto pero quien sorprende es Colin Farrell, mostrando una vena cómica no vista con anterioridad. Ralph Fiennes completa el reparto, quien resulta en una apreciable aportación pero cuya personificación de jefe criminal recuerda excesivamente a Ben Kingsley en “Sexy Beast”.
A pesar del buen trabajo actoral, “Escondidos en Brujas” no es un gran drama ni una película que marcará época pero sí es un filme ligero completo y prácticamente perfecto, ya que logra tener personalidad propia y resultar en el extremadamente ameno entretenimiento que se propone ser. |