Con un pésimo guión que trata a los personajes como marionetas y con un diálogo excesivamente pobre, esta película es una tontería tras otra a la que por razones de promoción se le ha puesto la etiqueta de comedia romántica. Abusando de un mal slapstick que maltrata a todos los personajes, únicamente los dos actores principales Kristen Bell y Josh Duhamel consiguen salir de la experiencia con cierta dignidad, algo admirable si se tiene en cuenta la dificultad.
Beth trabaja para un prestigioso museo de Nueva York y sacrificando sus relaciones sentimentales, ha dado prioridad a su carrera. Cuando acude a la boda de su hermana en Roma conoce a Nick, por quien se siente atraída pero siguiendo su suerte, está con otra persona. Impulsivamente roba cinco monedas de la fontana de Trevi y de forma mágica, los propietarios de esas monedas la persiguen incansablemente por Nueva York, dominados por un embrujo que les hace estar enamorados de ella. Vuelve a reconectar con Nick, pero él parece ser uno de los cinco dominados por las monedas.
Este trabajo de Mark Steven Johnson, director de “Daredevil” y “Ghostrider”, y de David Diamond y David Weissman, guionistas de “Dos canguros muy maduros”, no ha supuesto ninguna mejoría en la carrera de ninguno de ellos. “En la boda de mi hermana” pretende ser una comedia romántica pero lamentablemente ni divierte ni muestra cierto encanto en ninguna de sus escenas, al contrario, en muchas de ellas uno siente bastante lástima por cómo han tratado a los personajes. La dirección es completamente blanda, sin sentido del ritmo y parece haber sido hecha con bastante desinterés por cuál iba a ser el resultado final pero lo que hunde este filme es especialmente el guión, lleno de simplicidad, clichés, secuencias de humor físico que provocan más perplejidad que otra cosa y unos diálogos completamente inertes. Por ello es admirable el trabajo de sus protagonistas en conseguir transmitir cierta empatía y hacer mínimamente tolerable esta comedia sin gracia. Kristen Bell (“Todo incluido”, “Serious Moonlight”) lo hace con corrección pero es Josh Duhamel (“Transformers”) quien aporta la única chispa y simpatía que tiene la película, algo que teóricamente podrían haber logrado también los actores secundarios, como Anjelica Huston, Alexis Dziena, Danny DeVito, Lee Pace o Don Johnson, pero no tienen ni tiempo ni líneas de diálogo para conseguirlo.
El título original de esta película, “When in Rome” evoca cierto romanticismo, la memoria de “Vacaciones en Roma” y la impresión de que entre las calles de la capital italiana se va a recrear algo un poco más especial pero, en realidad, este filme no tiene nada positivo que ofrecer más que los nombres de unos actores que seguramente podrían haber hecho algo mucho mejor si hubiesen contado con guión mínimamente digno. |