Esta película resulta en sí misma una gran curiosidad, ya que siendo un filme de terror sobre exorcismos es altamente entretenida cuando nada terrorífico ocurre gracias a un inteligente guión que solo flaquea cuando tiene que hacer lo necesario para ser considerada ésta una cinta de terror. El actor Patrick Fabian da una especial entereza al rol central que se encuentra perfectamente definido dentro del estilo de falso documental que tiene el filme.
Cotton es un pastor de Luisiana que sufre una crisis de fe tras el nacimiento de su hijo. Él cuenta con grandes seguidores en su congregación y además ha realizado numerosos exorcismos, pero tras la noticia de la muerte de un niño a manos de otro exorcista durante un ritual, decide exponer la falsedad de esta práctica. Accede con un realizador realizar un documental sobre ello y cuando llega la petición de un granjero para que ayude a su hija a la que cree poseída, Cotton y el equipo de filmación van hacia allí para grabar lo fraudulento del ritual.
En 1999 y gracias a una ingeniosa y manipuladora campaña de marketing que mezclaba realidad e invención, la película "El proyecto de la bruja de Blair" se convirtió en un insospechado éxito. Además logró reavivar el género llamado en inglés "mockumentary", piezas de ficción mostradas con la apariencia de ser un documental. Desde entonces se ha empleado con diferentes propósitos, a veces intentando pasar como piezas verídicas, como es el caso de "I'm still here" o aprovechando la estética de la cámara en mano para dar un toque de realismo a un filme que nunca pretendía ser otra cosa que una obra de ficción, como en "Monstruoso". Dentro del trillado género de los exorcismos aparece este filme apadrinado por Eli Roth, un nuevo nombre destacado dentro del género de terror, el cual no pretende nunca ser considerado como una reconstrucción fidedigna de los hechos y que consigue tomar una aproximación que encierra cierta originalidad, a pesar de la temática ya vista y del aspecto formal cada vez más empleado en este género, como en "Rec", su remake "Quarantine" o en "Paranormal Activity", por ejemplo.
Uno de los elementos más interesantes del filme es que juega con lo inverso de las expectativas, especialmente si se tiene en cuenta el título de "El último exorcismo" y la imagen promocional del póster. Quien vaya a ver esta película no tiene problemas en creer no solo en la realidad de este ritual sino en el concepto de posesión demoníaca, cultos satánicos o cualquier otro elemento infernal. Es más, uno espera encontrarlos y que sean el componente principal de la trama central. Pero por el contrario, el film dedica casi una hora en desmitificar los exorcismos y su realidad, a través del rodaje del falso documental que en sí está realmente logrado.
Posteriormente, la película abre la puerta a la posibilidad de elementos sobrenaturales, aunque nunca descarta una explicación racional hasta su resolución final, la cual sin ser completamente cerrada es perfectamente consecuente con la evolución de la historia aunque cuestionable. La acción propiamente dicha no es algo que no se haya visto con anterioridad, con lo que la parte de terror que tiene este filme, la cual es menor de lo esperado, es sorprendentemente lo menos atractivo. Lo más interesante, es el personaje central y su evolución, el cual cobra gran vida gracias a la cinematografía de la cámara en mano. En esto reside la gran originalidad de esta película, en que que tenga un personaje perfectamente definido, completo y que evoluciona dentro de una película de terror. Es algo que no se ve todos los días.
El actor Patrick Fabian es quien hace la película, llenando el rol de un predicador que solamente se puede encontrar en Estados Unidos, más proclive al espectáculo que a los sermones pero realmente sin fe. Particualrmente en el primer tramo del filme, su energía es más que bienvenida. Dentro del resto de actores destaca Ashley Bell, la supuesta niña poseída ya que, como curiosidad, no necesitó de efectos especiales para simular todas las contorsiones que su personaje realiza, ya que tiene hipermovilidad.
El final de "El último exorcismo" puede dejar ligeramente indiferente, al igual que la evolución de la acción en su media hora última pero ello no desmerece a un filme de terror que resulta tan entretenido como absorbente durante todo su metraje pero especialmente en su primera hora, cuando la película demuestra tener un guión y un diálogo más inteligente de lo que es habitual en este género. |