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Bienvenidos a CriticsCinema,

Después de un descanso en el camino al que se le ha unido un periodo de reflexión, nos ilusiona volver al mundo de la crítica cinematográfica con un perfil más definido y ajustado. Si anteriormente hemos estado siguiendo todos los estrenos y lanzamientos, hemos decidido apostar por centrarnos en un cine que puede pasar más olvidado frente a los grandes títulos que eclipsan todo el panorama, ese cine compuesto y que aglutina lo que se ha llamado independiente, de autor, minoritario y de limitada distribución, es decir ese otro cine.

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EL MOLINO Y LA CRUZ

(THE MILL AND THE CROSS)

CALIFICACIÓN:

45 STARS

 

Partiendo de un cuadro del pintor flamenco Peter Bruegel el viejo, la película da vida a esta pintura de una forma absolutamente hipnótica, creando una textura visual impresionante que hace que esta simbólica y sugestiva película viva dentro del propio cuadro. No obstante, este cautivador ejercicio sólo seducirá a los más contemplativos amantes del arte.

Sinopsis: Del gran número de personajes que llegarán a poblar uno de sus cuadros más conocidos, el pintor Peter Bruegel se centra en una docena de ellos, mostrando su vida dentro del momento de la época del artista.

Existen un buen número de títulos cinematográficos que recrean la vida de pintores pero hay un pequeño número que se centran en un cuadro específico de su producción artística. Son el caso de las recientes "La joven de la perla" dirigida por Peter Webber y con Scarlett Johansson, basada en el cuadro de Johannes Vermeer del mismo nombre, o "Ronda de noche (Nightwatching)" del realizador Peter Greenaway, centrado en el cuadro homónimo pintado por Rembrandt. "El molino y la cruz" es la imaginación cinematográfica de "Camino del calvario", posiblemente el cuadro más conocido de Peter Bruegel el viejo, uno de los maestros renacentistas holandeses del siglo XVI, pintado en 1564 y el cual se encuentra actualmente en un museo de Viena.

A diferencia de los citados títulos anteriores, esta película apuesta por un aproximación algo más particular y original. En las otras películas, se construía una narrativa alrededor del cuadro, una situación que sucedía alrededor suyo a medida que el pintor progresaba al pintarlo, algo externo que sucedía la pintor y que tenía influencia en la confección y desarrollo del proceso de realización del cuadro. "El molino y la cruz" es diferente completamente ya que transcurre dentro del propio cuadro.

El cuadro es el punto de partida, el lugar de desarrollo y el punto de llegada de esta exploración y reflexión sobre el cuadro mismo. Casi quinientas figuras viven dentro de él y del gran número de personajes que llegan a poblar este conocido cuadro del pintor Peter Bruegel, el filme se centra en una docena de ellos, mostrando su vida dentro del momento de la época del artista, y también se detiene en la mano creadora.

Es tan impresionante como hipnótico como esto se realiza. El realizador de origen polaco Lech Majewski nos traslada al interior de la propia pintura de Bruegel, recreando visualmente su estilo con una cinematografía absorbente. Dentro del cuadro y siguiendo el libro escrito por el crítico de arte Michael Francis Gibson, quien también colabora en el guión, la película recrea a los personajes que Bruegel pintó, su contexto y les da un mínimo de historia. En su libro Gibson se centra en los detalles de la obra del pintor flamenco, en la gran cantidad de pequeños cuadros que se esconden en forma de miniaturas y que juntas conforman "Camino del Calvario". Estas conforman también la película aunque el "El molino y la cruz", componiendo un mosaico de imágenes y pequeñas historias que se escapan de lo que tradicionalmente se entiende como narratividad y que aquí se presenta de una forma diferente, exigente con el espectador y plástica en su sentido más visual. En la película no hay un argumento propiamente dicho. Durante gran parte del metraje, tampoco hay diálogo. Esta es una película basada prácticamente y de una forma completa en su aspecto visual y no en una trama. Ello hace difícil poner esta película cómodamente en una categoría cinematográfica y más aún describir su embrujo que hizo que cuando se exhibió inicialmente en algunos festivales como Sundance, sólo encontró su sitio en las categorías y secciones de "cine experimental", sin que aparentemente se tuviese en consideración el hecho de que la película es básicamente la recreación de una obra de casi quinientos años de antigüedad. En España se ha visto el lugar de pertenencia de esta película en el otro extremo, si atendemos al lugar donde se realizó su presentación, la cual no se hizo en un cine sino en el Museo del Prado.

Esto no implica que no tiene mucho que transmitir. Poco se puede acabar sabiendo de estos personajes que habitan la película e incluso los personajes más principales, como el propio Brueger, los cuales están apuntados o dibujados esquemáticamente. Poco importa esto. El filme reconstruye a través del cuadro la vida en la región de Flandes dominada por los españoles de la época de Bruegel, pudiéndose leer su cuadro y la película como una analogía entre la pasión de Cristo y la represión española de la reforma protestante que sufrió Flandes, algo a lo que hace referencia la propia pintura también, al vestir a los soldados que conducen a Cristo a la cruz no con los uniformes romanos sino con las casacas rojas españolas. Pero es un trasfondo más que una razón de ser. Partiendo del cuadro del pintor flamenco, la película da vida a esta pintura de una forma absolutamente magnética, ya que partiendo del propio paisaje que creó Bruegel para "Camino del Calvario", se crea una textura visual impresionante que hace que esta simbólica y sugestiva película viva dentro del propio cuadro. La belleza que imprime el realizador Majewski hace que sea imposible no sentirse atraído por este filme pero, no obstante, este cautivador ejercicio sólo seducirá a los amantes del arte más contemplativos.

Todo lo que hay en la película de alegórico es a la vez contemplativo. Como dice el propio personaje de Bruegel en la película, el molinero es una representación de dios, amasando el pan de la vida y el destino. Debajo de él hay toda la vida de la región, con una pareja que se dirige al mercado, la condena de él por un crimen que nunca se nombra, hay músicos tocando sus instrumentos, leñadores cortando un árbol, un rico ciudadano y Bruegel viviéndolo de primera mano y pintándolo en el cuadro ante nosotros para que lo podamos contemplar casi como con los ojos de un pájaro.

El cuadro proporciona cientos de posibles personajes con historias. Personajes hay pero realmente únicamente hay pinceladas de los mismos. Únicamente tres tienen nombre y voz, interpretados por el actor holandés Rutger Hauer encarnando al propio Bruegel, Charlotte Rampling como una Virgen María que solo puede observar la escena y Michael York interpretando al patrón que encarga el cuadro y con quien Bruegel conversa sobre ella, eso sí, en inglés, aunque lo importante que intenta plasmar aquí el realizador no es la historia de estos personajes sino la vida que hay en el cuadro. Esta inmersión se logra con el que es seguramente el personaje principal más importante, la larga colección de efectos digitales de los que se nutre el filme para crear o más bien recrear la ilusión pictórica y dar literalmente vida a las figuras que pintó.

Como si uno estuviese mirando el propio cuadro en un museo, observándolo primero en conjunto, luego fijándose en varias partes y detalles y luego volviendo a una vista general, así funciona la película también. Congela varios momentos mientras se centra en alguno de los personajes, ya sea éste o no un momento cotidiano. "El molino y la cruz" es una contemplación viva y cinematográfica del cuadro de Bruegel. Se puede afirmar sin que sea un desmerito que se encuentra demasiado encerrada a veces en su propio simbolismo pero, no obstante, da vida a la pintura de una forma sugestiva y magnética, una meditación tan atrayente como fascinante que expande un poco más el lenguaje cinematográfico, en esta ocasión hacia dentro del pictórico. En algún momento de la película se ve de fondo otro de las pinturas de Bruegel, "La torre de Babel", uno no quiere ni pensar la belleza de película que podría también resultar si Majewski decide abordarla con el mismo prisma.

 

TRAILER:

 
FICHA TÉCNICA
 
Rutger Hauer - Pieter Bruegel DIRECCIÓN:
Charlotte Rampling - Mary Lech Majewski
Michael York - Nicolaes Jonghelinck  
  GUIÓN:
  Michael Francis Gibson
Año de producción: 2011 Lech Majewski
Criterio:
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