Esta es una película notable por sus actuaciones pero no más que correcta historia por su desarrollo del guión. “El lector” da la sensación de quedarse a medio camino en lo que quiere decir pero no desmerece el gran trabajo de los intérpretes.
En la Alemania de después de la II Guerra Mundial, el adolescente Michael Berg inicia su despertar sexual gracias al romance que tiene con Hannah, quien le dobla la edad. Sin decirle nada, ella recoge sus cosas y desaparece un día sin que él pueda imaginarse el motivo. Años, después, vuelve a encontrarla siendo él un estudiante de derecho visitando los juzgados. Hannah es una de las procesadas en un juicio por los crímenes cometidos por las guardianas de un campo de concentración de la Alemania nazi.
El peso y núcleo de toda la película es el complejo personaje de Hannah. En él se unen la inocencia, la culpa, la vergüenza y el peso del pasado. Kate Winslet hace una buena labor interpretativa al componer un personaje que provoca simpatía a la vez que ambigüedad moral, consiguiendo evocar durante la mayoría del metraje toda la profundidad que se requiere y sólo simplifica en exceso sus emociones en momentos puntuales. El resto de la película es un correcto drama de época que no quiere correr el riesgo de ahondar más y se queda en una buena producción con la intención de sostener e intentar ensalzar las actuaciones. “El lector” tiene muy claro cual es su punto fuerte y no tiene reparos en sacrificar ni intensidad ni calado narrativo de la novela de Bernhard Schlink para así no hacer sombra al notable trabajo de Kate Winslet y el joven David Kross. |