Roman Polanski dirige un thriller político perfectamente hilvanado y que es desplegado con una maestría al alcance de pocos realizadores aunque evita querer ahondar en sus implicaciones y se queda simplemente en el misterio, es absorbente durante buena parte del camino pero finalmente previsible en su desarrollo. Ewan McGregor lidera el reparto acompañado por Pierce Brosnan y Olivia Williams, quien roba cada escena en la que aparece.
Un escritor es contratado para terminar la autobiografía del ex primer ministro británico. Su predecesor falleció en un aparente suicidio y su plazo para terminar el libro es corto. Con total acceso al antiguo político, este escritor ve en primer plano como se está creando una causa criminal contra él por un tribunal internacional por su apoyo a la guerra contra el terror de Estados Unidos y el uso de la tortura pero al mismo tiempo encuentra un misterio que puede poner su propia vida en peligro.
Gran parte de la publicidad que ha recibido este filme es por la figura de su director. Con orden de detención por parte de Estado Unidos que le ha impedido poner el pie en territorio estadounidense durante décadas, la mayoría de la postproducción así como su estreno sucedió mientras Roman Polansky estaba detenido en Suiza y se debatía su extradición a Estado Unidos para cumplir una condena por violación de una menor.
Ello ha quitado protagonismo al filme en sí, el cual es un thriller político perfectamente construido y dirigido con gran pulso Roman Polanski, quien ya cuenta con 76 años. Con grandes paralelismos que no quiere esconder con la persona de Tony Blair y sus acciones en la presidencia, el director y el escritor Robert Harris saben perfectamente cómo crear una historia llena de intriga y una notable tensión que se mantiene a lo largo de todo el metraje.
Con algún momento que recuerda al cine de Hitchcock, como la secuencia de la nota pasando de mano en mano, “El escritor” demuestra ser un thriller político confeccionado por un experto en atmósfera, narrativa, ángulos de cámara y funcionamiento interno de una película pero siempre se centra más en el tono de misterio que en las consecuencias e implicaciones que realmente tienen los elementos políticos que plantea. Al final abandona la política por el espionaje y termina con una revelación que se ve venir y que da final a una historia que ha perdido su carga política conectada con la realidad en su última media hora. El despreciar este paralelismo con la política actual cuando se ha puesto gran esfuerzo en crearlo no es del todo coherente y resta peso al filme.
“El escritor” cuyo nombre nunca es mencionado es interpretado con gran solidez por Ewan McGregor (“Phillip Morris ¡te quiero!”, “Los hombres que miraban fijamente a las cabras”). Pierce Brosnan es un reflejo de Tony Blair tan logrado en ciertas ocasiones como poco convincente en otras y quien destaca en el filme es Olivia Williams en el papel de su esposa, toda una presencia en pantalla.
Bien interpretada pero magníficamente narrada, esta película acaba quedándose simplemente en un thriller cuando tenía todo a su alcance para crear una historia mucho más inteligente especialmente en su tramo final, aunque es notable la habilidad como director que Roman Polanski demuestra en cada plano de esta película. |