Claramente dirigida a un sector especialmente joven del público, esta película tiene bastante fantasía y algunos momentos de cierta espectacularidad pero falla cuando trata de crear algo de tensión o cuando intenta hacer creer una historia que siempre tiene más sabor a haber estado fabricada que creada. Nicolas Cage se muestra algo apagado aunque cumple con el rol protagonista al que igual que Jay Baruchel aunque, como siempre, quien destaca es Alfred Molina.
El hechicero Baltasar, discípulo del mismo Merlín, finalmente encuentra al joven que lleva siglos buscando, un futuro mago descendiente del propio Merlín que será el único capaz de vencer finalmente a la bruja Morgana. Ésta se encuentra encerrada en una vasija desde hace mil años en posesión de Baltasar, quien vive contantemente enfrentado con su enemigo Maxim y quien quiere liberar a Morgana para que destruya el mundo. La sola esperanza de Baltasar es enseñar al joven Dave, una persona común al que toma como aprendiz.
Esta película es una viene de la mano de Walt Disney y está producida por Jerry Bruckheimer, con lo que combina la fantasía de tono familiar del primero con la espectacularidad característica de las secuencias de acción del segundo. “El aprendiz de bujo” está hecha para ser destinada a todos los públicos, teniendo siempre un tono jovial que se mueve sin reparos en la comedia y que ocasionalmente es interrumpido por unos competentes efectos especiales.
Pero lo que más destaca en este filme es que para ser una película centrada en brujería y hechizos, es remarcable la falta de magia que tiene. La película más que haber sido producida por sus dos creadores, está fabricada, con lo que siempre es más un producto que un filme. Su director Jon Turteltaub nunca logra darle un mínimo de tensión ni tampoco hacer que el espectador conecte con la historia, resultando en una manufactura de dos horas de duración destinada a ser consumida con palomitas y a ser rápidamente olvidada. Incluso su humor parece haber sido hecho con escuadra y cartabón, sin tener un mínimo de chispa o inspiración. Lo único con cierto ingenio son sus referencias a otras películas, como la secuencia al estilo de “Fantasía” o el diálogo de “La guerra de las galaxias” entre otros.
Del tono general también se contagia su actor principal, Nicolas Cage (“Teniente Corrupto”, “Kick-Ass”), estando tan competente como plano. Comparte co-protagonismo con Jay Baruchel, quien repite en parte el mismo rol que tenía en “Ni en sueños”. El que siempre consigue hacer algo más con sus personajes es Alfred Molina, siendo el único aquí que resulta realmente entretenido.
“El aprendiz de brujo” está confeccionado y actuado con profesionalidad, siendo una película hecha más siguiendo una fórmula que con la intención de crear una experiencia cinematográfica que transmita la fantasía y la magia sobre la cual gira su argumento. |