Esta película llega arrastrada por el reciente éxito de su protagonista, Natalie Portman, quien no dota a su interpretación de la energía y vigor que le valió un Óscar y esta falta revela las carencias de una historia contada de forma desapasionada.
Emilia es una abogada licenciada por Harvard que entabla una relación con uno de los miembros destacados de su firma. Cuando ella se queda embarazada, él deja a su mujer y se casan. Sus vidas dan un vuelco inesperado cuando su hija recién nacida fallece, haciendo que ella caiga en una depresión y que la relación con su nuevo marido y su hijastro sean extremadamente complicadas.
Desde que Natalie Portman consiguió el Óscar a la mejor actriz por su papel en "Cisne negro" el febrero de 2011, su presencia en la cartelera es constante y parece que estrene una película cada semana. Hace pocas semanas llegó la comedia "Sin compromiso", ahora el drama ligero "El amor y otras cosas posibles", en pocos días se estrena "Thor", en verano "Caballeros, princesas y otras bestias" y todavía falta que se le asigne fecha al drama independiente "Hesher", el cual protagoniza junto a Joseph Gordon-Levitt. Semejante volumen de títulos en un año tal vez se deban a su próxima maternidad este verano y la pausa que supondrá en su trabajo pero, en cualquier caso, es evidente que el nombre de Natalie Portman es actualmente una gran garantía para cualquier película. Esto es especialmente válido para "El amor y otras cosas imposibles", un filme que realmente terminó su post-producción en 2009 y que ha estado esperando pacientemente en una estantería su oportunidad para ser estrenado. Si el nombre de la actriz es un aval para próximos títulos, ello también parece seraplicable para filmes anteriores a los que no se les auspiciaba un gran futuro pero cuyo destino se ha visto cambiado gracias a una estatuilla dorada.
Basada en una novela escrita por Ayalet Waldman de igual título, la película explora los efectos de un hombre abandonando su familia para casarse con su amante y los efectos que suponen para la nueva familia la pérdida del bebe recién nacido fruto de la nueva relación. A diferencia de otros dramas similares centrados en la pérdida de un hijo, este filme emplea un curioso tono más ligero, casi sarcástico, acompañando a la vena dramática que lógicamente impera. Su aire de humor seguramente hace más disfrutable la película pero al mismo tiempo le resta credibilidad y envergadura.
Y es que en ningún momento da la sensación de que realmente hay una tragedia entre manos y que los personajes están verdaderamente sufriendo. El filme marca siempre un camino que parece indicar que al final, de una forma u otra, las cosas van a salir bien, con lo que no se esfuerza en hacer cada paso del viaje emocional de sus personajes un elemento trabajado.
Todo el protagonismo recae en Natalie Portman y a pesar de su reciente éxito, su interpretación es muy desigual. En las escenas en las que tiene ser fría y distante logra una gran verosimilitud, pero cuando llegan los momentos emocionalmente complejos, no logra la intensidad requerida. En donde tiene un gran éxito es en crear la relación afectiva con el joven Charlie Tahan aunque hay que decir que el actor más completo de este filme es este niño visto en "Siempre a mi lado" y en "Soy leyenda". El resto, Scott Cohen y Lisa Kudrow incluidos, son buenos intérpretes que dan solidez a cualquier filme y que aquí son una apreciable contribución y poco más.
Al final esta película descansa demasiado sobre los hombros de sus actores y poco en la historia propiamente dicha, ya que acaba siendo un drama convencional hecho con buenos valores de producción pero que nunca parece querer dar fuerza a lo que realmente les está sucediendo a sus personajes. |