Esta película es una comedia sin gracia ni chispa además de completamente innecesaria, realizando una pobre revisión de un clásico del cine francés de 1951. El humor negro y macabro de su predecesora ha sido substituido por una comicidad excesivamente burda y anodina.
Un matrimonio regenta El Albergue Rojo, un pequeño establecimiento perdido en la campiña francesa. Cada vez que llega un huésped, ordenan a su hijo asesinarle para así hacerse con sus pertenencias. Pero se está construyendo una nueva carretera que hará que los viajeros ya no pasen por el establecimiento. Cuando se enteran, deciden dar un gran golpe asesinando y robando a todos los ocupantes de una diligencia que ha llegado hasta su puerta para reparar una avería que han sufrido.
“El Albergue Rojo” es una comedia negra que nunca llega a funcionar. Todo el filme parece precipitado y los supuestos gags que contiene se suceden con un ritmo acelerado pero a la vez monótono. La acción transcurre con fluidez pero nunca llega a enganchar y en pocas ocasiones se consigue capturar el interés del espectador. Su tono, más que ser crudo y mordaz como sería acorde con la historia, apuesta por un estilo tonto, insulso y falto de gracia. Lo más destacable del filme son sus paisajes y algún momento con buena fotografía, algo completamente secundario y poco importante en este tipo de películas. Es realmente grave cuando una comedia no tiene ni gracia, ni chispa ni dosis de humor y el “El albergue rojo” carece de todos esos elementos, aunque se esfuerza durante todo el metraje en convertir su comedia chabacana en humor negro. |