Steven Soderbergh presenta esta entretenida comedia que cuenta con un guión algo confuso y un Matt Damon sobresaliente. Dirigida con un estilo directo y que no toma riesgos, el peso de la película recae en sus momentos de chispa, que son menos de los esperables, y el perfectamente ajustado tono cómico de la actuación central, siempre al mejor nivel gracias a Matt Damon.
Mark Whitacre es un alto ejecutivo de una empresa agroalimentaria llamada ADM. Sus jefes deciden llamar al FBI cuando les cuenta que está siendo chantajeado por una empresa rival japonesa. Whitacre aprovecha esta aparición de las autoridades para confesar su participación y la de su empresa en una trama para apañar los precios de mercado de sus productos. Durante un par de años, se convierte en un confidente y espía para el FBI, grabando en cintas reuniones y conversaciones inculpatorias para la dirección de ADM.
Basándose en hechos reales, Steven Soderbergh adapta la vida de Mark Whitacre y su participación en el mayor juicio anti-monopolio en EE.UU a la gran pantalla en clave de comedia. A base de mentiras que se van apilando y contradiciendo, divertidas situaciones algo absurdas y excelentes monólogos en voz en off, Soderbergh construye un personaje central que nunca acaba de lograr la empatía necesaria pero sí el perfecto equilibrio entre ser cómico, trágico, el poder reírse con él y a veces de él. Este protagonista, notablemente interpretado por Matt Damon, es el centro de la película. Alrededor de él se suceden situaciones y se rodea de otros personajes que pocas veces están al mismo nivel. Sólo ocasionalmente hay escenas realmente conseguidas y extrañamente ningún otro personaje parece tener mucho juego. El guión en si está bien concebido y tiene algunos momentos de brillantez, especialmente con los diálogos interiores del protagonista, no obstante le sobra enredo y le falta vivacidad. Soderbergh apuesta por narrar la historia sin demasiados añadidos y sin querer hacer experimentos, dirigiendo con profesionalidad pero sin que tenga algo especial que sí ha conseguido dar a muchas de sus otras películas. El resultado es “El soplón”, un filme divertido y que funciona perfectamente, pero al que le falta algo más de chispa a pesar del genial aporte que proporciona la interpretación de Matt Damon. |