Este filme que se va construyendo narrativamente de una interesante forma a medida que avanza no alcanza el gran nivel de otras películas de los hermanos Dardenne pero tiene una gran solidez, progresión y trabajo actoral. Arta Dobroshi interpreta el rol central con la combinación justa de frialdad y emotividad, haciendo completamente verosímil las acciones de un personaje y su desarrollo final.
Lorna es una emigrante de Albania en Bélgica y ha contraído un matrimonio de conveniencia para conseguir ser legal con Claudy, un adicto a la heroína. Toda su situación es orquestada por Fabio, un aspirante a mafioso y el sueño de Lorna es conseguir abrir un negocio con un novio Sokol. Peor el distanciamiento inicial hacia Claudy por parte de Lorna empieza a resquebrajarse cuando este intenta superar su dependencia y le pide ayuda, aunque Lorna sabe que el futuro de éste le alberga pocas esperanzas.
Esta película dirigida por los hermanos Luc y Jean-Pierre Dardenne, dos veces ganadores de la Palma de Oro de Cannes con los filmes “L’Enfant” y “Rosetta”, se estrena con excesivo retraso a pesar de haber ganado el premio al mejor guión en Cannes en la edición de 2008. El filme no es el mayor exponente de su filmografía pero es una apreciable cinta que no deja excesivamente claro qué quiere decir pero que construye una historia de forma notable. El filme empieza con pequeñas acciones mundanas y poco a poco va incorporando acciones que construyen el desarrollo de la historia, creando tensión y complejidad no solo a lo que está contando sino también a sus personajes. También emplea unos cortes en la acción y unas elipses que en principio rebajan la tensión pero fuerzan a que se mantenga un interés por lo que está sucediendo. El tono de la película es frio, diseccionador de lo que cuenta, narrado con una cámara que pretende ser objetiva y que nunca se aleja de su centro, el personaje de Lorna y la presión, manipulación y prácticamente esclavitud emocional a la que está sometida y que se manifiesta en sus reacciones. Este papel se encuentra interpretado por con equilibrio y peso por Arta Dobroshi, perfectamente secundada por Jérémie Renier y Fabrizio Rongione en este filme de reducido reparto.
“El silencio de Lorna” se encuentra perfectamente sustentado por las actuaciones de sus intérpretes pero su gran baza no es tanto su historia sino por la forma en la que ésta es narrada y por cómo las implicaciones y complejidades emocionales de la trama se van desplegando y ahondando en el personaje central. |