El realizador Aki Kaurismäki regresa con su particular forma de hacer cine en una nueva película de contenido social pero cargada de un cautivador optimismo y sensibilidad. Con su estilo pausado y estático, difícilmente atrayente para todo el mundo, el realizador ha construido uno de sus títulos más destacados.
Sinopsis: Marcel es un limpiabotas mayor que en las semanas que su mujer es ingresada en el hospital, encuentra a un joven inmigrante al que le busca la policía para deportarle y a quien acoge en su casa.
El realizador finlandés Aki Kaurismäki posee una mirada propia y crea un universo cinematográfico igualmente particular. Considerado como uno de los mejores de su país, Aki Kaurismäki es más un autor que un mero director y su forma de narrar siempre crean un rango de sensaciones diferentes. En esta ocasión y a pesar de tratar la llegada de un joven inmigrante ilegal, Aki Kaurismäki se muestra especialmente optimista con los seres humana y construye una de sus películas más encantadoras y, en el fondo, sentimentales.
Fiel a su estilización, frialdad interpretativa y gusto por ir en contra de las convencionalidades, el realizador se adentra con su forma de ver el cine a un tema que podría haber tratado de forma mucho más intrincada. No le interesan la burocracia, los papeleos ni caer en un terreno puramente dramático. Aquí Kaurismäki emplea sus toques de humor a veces surrealistas y su interés por la cotidianeidad de las vidas que muestra para presentar personajes de forma positiva, alejados de los que normalmente retrata. Para ello y como es habitual, se ha despojado de toda superfluosidad narrativa, ha mantenido los diálogos al mínimo pero y ha dejado entrar un rayo de luz en su forma de mirar.
Cierto es que el cine de este realizador puede resultar completamente estático, simple e incluso monótono para un sector del público pero igualmente también ha conseguido conquistar a un sector de la audiencia. Aunque casi podría serlo, esta seguramente no es su mejor película, como podría ser "Un hombre sin pasado" o incluso "La vida de bohemia", esta última curiosamente es referenciada en "Le Havre" ya que podría ser perfectamente una inusual continuación de la misma. El notable actor André Wilms vuelve a interpretar a un personaje llamado Marcel y en un momento del filme hace referencia a su pasada vida bohemia.
En cualquier caso, este filme funciona por sí solo, siendo una obra pequeña, encantadora, amable pero fiel al estilo de Aki Kaurismäki, una apuesta por un cine personal y diferente en una película que crea la suficiente magia para atrapar al espectador. Además es el filme que Finlandia ha presentado como candidata para los Óscars de 2012 pero con toda seguridad la película está demasiado dentro del género de cine de autor para estos premios. |