Esta película de intrigas y suspense supone el retorno de Mel Gibson como actor principal en un largometraje y resulta en un interesante e inteligente thriller que nunca acaba de tener el grado de tensión que debería, ya que intenta combinar sin excesivo éxito una trama casi política con un desarrollo cercano al de una cinta de acción. Ray Winstone aporta presencia y misterio de forma magnífica a un personaje secundario que roba cada plano que comparte con el protagonista del filme.
El detective de policía Thomas Craven ve delante de sus ojos como un coche y dos encapuchados bajan y disparan sobre él y su hija, causando la muerte de ella. Inicialmente tanto él como el cuerpo de policía asumen que el intento de asesinato estaba dirigido hacia Thomas pero cuando él encuentra una pistola en la bolsa de su hija, Thomas se pregunta el motivo por el cual su hija tendría un arma. Tras hablar con la pareja de su hija y visitar su puesto de trabajo en una empresa que tiene vínculos con el departamento de defensa de EE.UU., Thomas empieza a ver las piezas para descubrir el secreto que escondía su hija y las ramificaciones que tienen.
Esta película supone el retorno de dos nombres propios tras un periodo de ausencia en la gran pantalla. El actor de origen australiano Mel Gibson no encabezaba un reparto desde el 2002 con “Señales”, centrándose únicamente en la dirección de los filmes “La pasión de Cristo” (2004) y “Apocalypto” (2006) y recientemente solamente conocido por sus desafortunadas apariciones en los medios. El director de “Al límite” Martin Campbell no había rodado un filme desde “Casino Royale” en 2006 y su elección para esta versión no podía ser más lógica. Esta película se basa en una miniserie de la BBC de seis horas de duración hecha en 1985 y dirigida por el propio Martin Campbell. Pocas personas conocen tan de cerca el material que tiene entre manos y el director ya ha demostrado no solo su habilidad para el cine de corte político con la versión original de “Al límite” sino también su capacidad para el cine de acción al estilo de Hollywood. El intentar combinar estos dos elementos, la trama política y el cine de acción de entretenimiento, es lo que más lastra a la película, la cual siempre parece estar dominada por una bicefalia. Su historia es compleja, intrincada y sigue notablemente los cánones de las películas conspiratorias, en la que poco a poco se van viendo piezas de un puzle hasta que cobran sentido. Pero esta forma de desarrollar la trama se encuentra con el obstáculo de forzar al filme a contener acción, con lo que algunos elementos de la investigación se hacen evidentes al espectador de forma prematura para poder dejar minutos de metraje a unas secuencias de acción que son acordes con el personaje principal pero no con la forma en la que está planteada la trama. “Al límite” siempre sabe mantener su interés, especialmente gracias a su historia. Mel Gibson vuelve a demostrar con este papel su solidez y su presencia y Ray Winstone interpreta a un misterioso personaje de una forma magistral.
“Al límite” un interesante thriller de buena factura que hubiese necesitado más metraje para expandir su condensada trama en varios puntos y poder encajar mejor su necesidad de resultar directo y dinámico cuando la trama pide ser complicada y descubierta poco a poco. |