La historia real de un grupo de monjes cristianos es un bello, trágico e intimista relato no de la religiosidad de sus miembros sino del proceso de reflexión y aceptación de una situación y de la decisión que han de tomar de forma consecuente. Xavier Beauvois realiza una medida dirección que se encuentra perfectamente sustentada por un grupo de notables actores franceses, entre los que destacan Lambert Wilson, Olivier Rabourdin y Michael Lonsdale.
En un monasterio de una remota localidad de Argelia en los años noventa, un grupo formado por ocho monjes viven en perfecta armonía con sus vecinos musulmanes. La región ve con terror como un grupo fundamentalista perpetra ataques violentos con cada vez mayor frecuencia, especialmente enfocados a extranjeros. Con peticiones por parte de las autoridades para que regresen a Francia, los monjes tienen que tomar una decisión sobre si abandonan el monasterio y se ponen a salvo o se quedan a expensas del peligro que corren.
Esta película fue una de las grandes favoritas en el Festival de Cannes de 2010 y fue galardonada con el Gran Premio, segundo en importancia que concede el certamen cuya Palma de Oro recaló en “El tío Bonmee que recuerda sus vidas pasadas”. Son dos películas radicalmente opuestas, tanto en concepción, desarrollo y estilo.
“De dioses y hombres” es un drama basado en la historia real de un grupo de monjes cistercienses que vivieron el pleno auge fundamentalista que sufrió la Argelia francesa en los años noventa. A pesar de que fácilmente la película podría haber caído en la polaridad que representan la situación y ambas religiones, cristiana por parte de los monjes y musulmana por parte de la mayoría de la población, el filme es mucho más inteligente y humano que eso.
La cuestión de las religiones lógicamente tiene que estar presente como contexto, pero es un debate al cual el director y también guionista Xavier Beauvois no entra y que con acierto trata, a través de uno de sus personajes, sobre los que une ambas creencias en vez de los que las diferencia. La película se centra en sus ocho personajes y la decisión que han de tomar. Su humanidad, su temor, su instinto de supervivencia y a la vez concepción de qué es lo correcto, lo consecuente y lo coherente es un debate interno que cada uno de los ocho personajes tiene y que, con una aparente facilidad narrativa, es transmitido perfectamente.
Cierto es que el filme pierde algo de fuerza narrativa a mitad de metraje pero es remarcable cómo los personajes son construidos, cómo es creada su vida en común y cómo son expuestas ideas y sentimientos con total verosimilitud y exploración.
A ello ayuda el notable elenco de actores con el que cuenta la película. No excesivamente conocidos fuera de Francia, su reparto crea un sentimiento verosímil de comunidad y a la vez crea individuos y personalidades perfectamente diferenciadas y definidas. Del grupo destacan Lambert Wilson, Olivier Rabourdin y Michael Lonsdale aunque es la sensación de colectivo y hermandad que crean en conjunto que sobresale.
“De dioses y hombres” no es una película con una historia larga, que busque el conflicto o una confrontación de ideas, todo lo contrario, es una exploración de la humanidad y proceso de reflexión de unos hombres que tiene que decidir qué sentido le dan a su vida, algo hecho con un cine sencillo, notable trabajo actoral y que transmite con honestidad toda la carga de sus personajes e historia. |