Dos sólidos actores son el único atractivo en este convencional thriller policial que no aporta nada nuevo y recuerda demasiado a varias películas y series del género.
Ray y Jimmy son dos agentes de raíces irlandesas que pertenecen a una familia de Estados Unidos en la cual muchos de sus miembros pertenecen o han pertenecido a la policía. Cuando en un arresto en la que los motivos del mismo no son demasiado claros varios agentes fallecen, se inicia una investigación liderada por uno de los hermanos que puede romper tanto la unidad del cuerpo de policía como la de la propia familia.
El magnetismo y presencia de los dos actores principales que siempre se han evadido un poco del cine puramente comercial, Edward Norton y Colin Farrell, es innegable. Por ello, resulta incomprensible que estén involucrados en una película que cuenta con un guión extremadamente anodino, al uso, previsible y carente de sorpresas. Está bien rodada, se nota que tiene presupuesto y ademas tiene buenos secundarios, pero el texto base es excesivamente mediocre. El filme explota el nombre de los dos actores, siendo el solo reclamo con el que cuenta, y entrega unas buenas actuaciones de ambos si se tiene en cuenta el guión, pero "Cuestión de Honor" es incapaz de ser incluso un thriller y construir cualquier tipo de tensión dramática o argumental. |