El realizador Cristian Mungiu presenta cinco episodios sobre los últimos años del comunismo en Rumanía llenos de ironía, momentos absurdos de la vida de entonces y picaresca. Con cinco directores distintos es lógico que el nivel de las diferentes historias difiera de una a otra pero como conjunto funcionan perfectamente, estando notablemente escritas, ambientadas y filmadas, siendo el filme no solo interesante sino enormemente entretenido.
Durante los últimos años del régimen socialista de NIcolae Ceauşescu surgieron un buen número de leyendas. El filme recoge cinco, “La leyenda sobre los vendedores de aire”, “La leyenda del conductor De pollos”, “La leyenda de la visita oficial”, “La leyenda del fotógrafo del partido” y “La leyenda del policía codicioso”. En ellas se narran episodios de la vida en Rumania en la que sus ciudadanos hacen tratos bajo mano, siguen las directrices del partido e intentan sacar algo más del sistema para poder vivir.
Todas las historias de este filme están escritas por Cristian Mungiu, director de “4 meses, tres semanas y 2 días”, y dirigidas por él mismo junto con otros cuatro directores rumanos. Una de las características de todas las historias es la confusión imperante de sus ciudadanos, los cuales vivían en un régimen en las que las órdenes del partido se tenían que cumplir aunque fuesen absurdas y muchas cosas funcionaban sin tener mucho sentido. Recreando este pequeño caos, los productores intencionadamente lo han plasmado no únicamente en la narración de “Historias de la edad de oro” sino también en su forma, ya que existen diferentes versiones del filme que han ido circulando por Cannes, otros festivales y estrenos por varios países. Realmente la película completa se compone de seis historias, faltando casi siempre alguno de los episodios, aunque normalmente es “La leyenda del activista entusiasta”, el más débil de los seis. El orden en las que proyectan también difiere y nunca se indica qué episodio concreto ha dirigida cada director. El resultado es un filme episódico pero que presenta una gran uniformidad. Su tono y estilo de ironizar con las situaciones puede ser más cómico o dramático en algunas ocasiones pero consigue reflejar una época marcada por la racionalización de alimentos, la picaresca y la vida bajo un partido único y totalitario. “La leyenda de la visita oficial” y “La leyenda del fotógrafo del partido” son las más divertidas y dinámicas aunque el resto crea una atmósfera especialmente notable. El filme seguramente llega más a su público local, quien entiende todos los pequeños chistes que contiene y han vivido la época, pero como película en sí no solamente es un ingenioso y amable reflejo del periodo histórico, es filme altamente entretenido y hecho con una gran cinematografía, melancolía y calidad.
“Historias de la edad de oro” es una nueva y notable muestra del buen nivel cinematográfico que sale recientemente de Rumania, hecha con buen cine a pesar de que la calidad de las historias no sea siempre la mismo pero que logra trasmitir el poso de verdad y de cómo era la vida común bajo ese régimen y lo hace no desde la crítica con rencor, sino desde el punto de vista de un ciudadano corriente que, sin defenderlo ni dejar de realizar una crítica, ahora ve con simpatía y nostalgia parte de la absurdidad del momento. |