Bebiendo demasiado del modelo de “Crash” y tratando el complicado tema de la inmigración ilegal en EE.UU. con excesiva simplicidad en varias de sus partes, esta película es una correcta aproximación al problema pero un simple esbozo del drama humano que intenta mostrar.
Un variado grupo de personajes de distintas nacionalidades sufre en diferentes formas por conseguir el permiso de residencia que les permite quedarse legalmente en Estados Unidos. Desde el corrupto proceso del visado permanente, las repatriaciones de ilegales, el peligroso cruce de la frontera, el choque de culturas y hasta las consecuencias de la política de anti-terrorismo en otras formas de opinión, todo ello se muestra a través de diferentes historias particulares.
La estructura que Paul Haggis empleó en “Crash” es aquí repetida aunque con mucho menor éxito. Las historias se enlazan de forma más antinatural y sin conseguir el efecto dramático que se busca. Los diferentes personajes empleados son ejemplos también de las diferentes caras del problema que se trata, en este caso la inmigración en EE.UU en vez del conflicto racial, pero en bastantes momentos les falta credibilidad. La película muestra pero no profundiza, quiere mostrar un drama humano que necesita ser relatado pero se queda sólo en la superficie tanto del problema como de sus personajes. Pero las carencias de esta película son comprensibles dadas sus múltiples versiones hechas y descartadas tanto por actores como productores, creando finalmente un filme falto de mayor continuidad y peso que quizás sí tenía en la versión inicial del director, que contenía media hora más de metraje que la versión finalmente estrenada. Con buena intención, correctos valores de producción y nombres conocidos como el de Harrison Ford o Ray Liotta, esta película intenta mostrar una dura problemática real sin saber encajar sus piezas de la forma más adecuada ni aprovecharse de su estructura, resultando en un filme simplista dadas sus pretensiones. |