Con bellos escenarios y promocionando la comida italiana, esta película sobre el viaje de una persona infeliz redescubriéndose a sí misma y a la vida se adentra en esta peregrinación con la mayor superficialidad posible y con una filosofía que se quiere vender como profunda y auténtica pero que parece sacada del horóscopo de cualquier periódico. Julia Roberts luce en apariencia al igual que los paisajes del filme pero ni ella ni los secundarios Javier Bardem, James Franco o Richard Jenkins muestran algo interesante en sus personajes.
Liz es una escritora de éxito que llega a la conclusión de que su matrimonio no la hace feliz. A continuación inicia una elación con un hombre más joven que ella que la introduce en la práctica de la meditación. Liz tampoco es feliz y quiere cambiar su vida de dirección. Tras la formalización de su divorcio, Liz se embarca en un año para encontrarse a sí misma, residiendo durante ese tiempo en Italia, India y Bali.
El libro autobiográfico “Come Reza Ama” escrito por Elizabeth Gilbert consiguió el record de mantenerse en la lista de los Best Seller del New York Times durante 187 semanas. La influyente Oprah Winfrey dedicó dos de sus programas al libro y ha sido todo un éxito de ventas no solo en Estados Unidos sino allá donde se ha publicado. Ante tal masa de seguidores, la noticia de la adaptación cinematográfica de la novela levantó expectación, aumentada con el hecho que la novia de América, Julia Roberts, iba a protagonizarla.
La película en sí, dirigida por Ryan Murphy (director de la esquizofrénica “Recortes de mi vida” y creador de la serie “Glee”), es tan bella en apariencia como vacua. El filme podría ser el perfecto anuncio de una cadena de agencias de viaje, en el que vende fantásticamente sus escenarios y lo más típico de Italia, India e Indonesia. Como no podría ser de otra manera y para no salir de los clichés intelectuales y visuales que forman esta película, en Roma la comida es exquisita, los italianos hablan gesticulando con las manos y los hombres persiguen a las mujeres piropeándolas. A india es a dónde uno va por su espiritualidad pero las mujeres están condicionadas por sus familias a casarse en uniones establecidas por ellos. Y finalmente Bali es imponente por sus paisajes, especialmente sus playas. Demasiado típico, como mínimo hubiese sido algo interesante que Elizabeth Gilbert hubiese buscado bellos escenarios en Italia (alguno tiene que haber entre las ruinas), buena comida en la India (en algunos lugares su cocina es bastante conocida y apreciada) y espiritualidad en Indonesia (políticamente incorrecto para Hollywood ya que es un país de mayoría musulmana pero en Bali prácticamente la totalidad de la población es hinduista).
Si bien el filme por fuera parece financiado por organizaciones de promoción del turismo de los respectivos países, el motivo del viaje de su protagonista es más filosófico. Liz aprende a descubrir el placer físico a través de la comida en Italia, el mental en India y un equilibrio con su lado afectivo en Bali. El personaje central no deja de ser nunca egocéntrico y egoísta, todo gira alrededor de ella y los demás son meros accesorios de usar y tirar. Pero lo más destacable del filme es que este descubrimiento personal sobre ella misma y la vida, la espiritualidad que presenta y la iluminación que muestra son completamente planas y superficiales. En ningún momento hay un pequeño ápice de explorar cuáles son las angustias de la protagonista y las diferentes revelaciones a lo largo de sus viajes son dignas de la contraportada de un mal libro de autoayuda.
Julia Roberts es la gran protagonista y reclamo comercial del filme. Encaja perfectamente con la película, ya que es una agradable presencia en pantalla pero no aporta nada más que eso y nunca quiere hacer un mínimo esfuerzo por mostrar algo de su personaje que no sean meras obviedades. Su personaje se encuentra rodeado constantemente por hombres, entre los que destacan los nombres propios de Javier Bardem, James Franco y Billy Crudup. Únicamente Richard Jenkins hace un esfuerzo interpretativo, hecho que es de agradecer.
Como mínimo la aparición de Javier Bardem sí aporta aire fresco a un filme que abusa de un ritmo monótono pero el cual acompaña a la perfección el estilo de viaje espiritual de su protagonista. “Come reza ama” es una película que se deja ver por sus bellos paisajes, los nombres propios de los actores y especialmente el buen aspecto de la comida italiana que muestra en pantalla pero si representa la espiritualidad del mundo occidental, es la constatación delo vacía que ésta es. |