Con un perfecto estilo y unos personajes notablemente bien definidos, esta película sobre dos importantes figuras culturales del siglo XX tiene una primera media hora de gran cine pero termina demasiado encerrada en la fría elegancia formal de su puesta en escena. La actriz Anna Mouglalis construye un personaje completo y altamente creíble y Mads Mikkelsen vuelve a demostrar su fuerza interpretativa.
En 1913, cuando Coco Chanel aspiraba a cambiar la moda femenina y vivía un romance con Boy Capel, asistió a la primera representación de “El ritual de la primavera”, una revolucionaria obra demasiado avanzada para su tiempo escrita por Igor Stravinsky. En los años veinte y en el París de la postguerra, Chanel es ya una diseñadora de éxito que mantiene su aspecto chic incluso estando de luto por la muerte de su amante e Igor vive casi arruinado, exiliado en Francia. Coco invita a Igor a vivir en su casa junto con su mujer y sus cuatro hijos, surgiendo entre ambos un apasionado romance.
Este proyecto casi simultaneo pero completamente independiente del filme “Coco avant Chanel” va a ser siempre juzgado en términos de comparación. Ambas películas no compiten ya que a pesar de solaparse temporalmente en algunos pocos años de la recreación de la vida de Chanel, son historias muy diferentes. Si la versión protagonizada por Audrey Tautou relata la juventud y lucha de Coco por intentar llegar a ser la mujer que quiere ser, “Coco Chanel & Igor Stravinsky” muestra ya a este personaje totalmente consolidado. Son dos retratos distintos hechos con dos tonos diferentes.
Audrey Tautou presento a la figura de Chanel de una forma edulcorada y casi idealizada, dejando de lado todas las aristas de su persona, y este filme presenta a una Chanel más completa, mucho más compleja y verosímil de acuerdo a lo narran sus biografías. Chanel no era una persona que provocase simpatía, tenía un gran componente de egocentrismo y, sobretodo, independencia, algo que aquí queda retratado de forma excelente y que en la anterior película sobre su vida no. La revolución que ella supuso no solo en la moda de mujer sino también como icono d mujer liberada hace de ella uno de los personajes más importantes de la sociedad del siglo XX, teniendo grandes paralelismos con otra persona de su tiempo también rompedora con la tradición clásica, el compositor Igor Stravisky.
El supuesto romance entre estos dos iconos aquí mostrados es la forma de contar un encuentro entre dos egos pero también una forma para aproximarse a dos personas construyendo un cambio en su tiempo. El filme muestra este momento de una forma magnífica en su primer tramo, primero con la representación del ballet con música de Stravinsky y la perdida coreografía de Vaslav Nijinsky y posteriormente con la definición del personaje de Chanel. Posteriormente la película se vuelve únicamente interesante y finalmente acaba siendo completamente correcta pero habiendo perdido el peso de su historia a medio camino. La película es de una gran elegancia y estilo, sus decorados y vestimentas resaltan por su sobriedad, frialdad y clase, tono y forma en el que el filme queda atrapado con su rígida y contenida puesta en escena.
Todo el peso del filme recae en sus dos intérpretes. Anna Mouglalis (“Romanzo Criminale”) construye a una perfecta Chanel, mucho más veraz de lo visto con anterioridad y el actor danés Mads Mikkelsen (“Valhalla Rising”, “Después de la boda”) da una nueva muestra de su gran solidez y habilidad para construir una personalidad casi sin palabras.
“Coco Chanel & Igor Stravinski” tiene a dos grandes interpretaciones que van vida a dos personas y a una historia basada en hechos reales pero llena de especulación, siendo su aspecto formal y la construcción de ambas personalidades mucho más interesantes que la historia que finalmente quiere contar, aunque siempre sabe conservar una parte de su atractivo. |