Con un notable sentido del ritmo y una gran tensión, Daniel Monzón construye un relato de género carcelario sostenido por un excelente conjunto de actuaciones y por un guión dinámico pero que no acaba de saber cómo hacer progresar a su personaje principal de forma fluida y que confecciona a personajes secundarios con simplicidad. Destaca la sintonía entre sus dos actores, Luis Tosar quien llena magníficamente la pantalla y Alberto Ammann quien además se muestra como un gran descubrimiento.
Juan es un joven a punto de ser padre que acude al centro penitenciario en el cual ha conseguido un trabajo como guarda un día antes de su incorporación. Vestido de paisano y sin conocer las normas internas, se encuentra atrapado en un motín que se inicia en la cárcel. Juan se hace pasar por un nuevo preso para intentar sobrevivir la revuelta iniciada por el líder de los presos, un asesino apodado Malamadre, con quien a medida que pasan las horas va estableciendo un extraño vínculo y se va ganado su confianza.
Tras la interesante aunque no perfecta “La caja Kovak”, el director Daniel Monzón y su colaborador habitual, el guionista Jorge Guerricaechevarría, hacen un paso adelante en su cine y presentan “Celda 211”, una inteligente, intrigante y absorbente película de género. El director ha sabido dar al filme un estilo visual perfectamente acorde con la trama e imprimir una tensión y una intensidad realmente detacables. Con un toque de denuncia del trato de prisiones, esta historia de códigos, amistad, corrupción y supervivencia no es únicamente un notable thriller sino además es inteligente, planteado una situación en el que los papeles morales de criminales y ciudadanos corrientes se acaba intercambiando. Y es en este interesante punto donde la película se desarrolla con brusquedad. El personaje principal que se encuentra atrapado en el motín va a sufrir una evidente progresión, obvia especialmente cuando se ve la torpe manipulación del elemento de su mujer embarazada, pero cuando este cambio y momento clave llega, es demasiado súbito y extremo. Otros dos personajes secundarios, el negociador y el expeditivo funcionario de prisiones, son caricaturas de un límite del cliché de un personaje y se hubiesen beneficiado de una mayor contención, uno en su parsimonia y el otro en su agresividad. Pero a pesar de que la construcción de personajes no es el punto fuerte del filme, esto queda bastante disimulado gracias al conjunto de actores. El debutante Alberto Ammann da el tipo y Luis Tosar, un actor de indiscutible talento que no deja de sorprender por la fuerza, la energía y la tensión que genera a través de su personaje. Carlos Bardem, Antonio Resines, Marta Etura y Manuel Morón completan un reparto que consigue dar a sus personajes mayor entidad de la que realmente tienen.
En “Celda 211” sobresale el trabajo de sus actores y el magnético estilo de la película, que podría haber sido más redonda sin alguna torpeza de su guión y si se hubiese conseguido dar más tiempo y espacio a los personajes para que éstos hubiesen sido más completos. |