Con más nombres que sustancia, este filme evoca una época y momento musical apasionante perfectamente recreado, pero está más interesado en mostrarlo superficialmente que en narrarlo con una interesante historia.
A través de la vida de Leonard Chess, se relata una parte importante de la historia del Rock’n’Roll. Fundador de “Chess Records” en la década de los 50, asistimos al descubrimiento, promoción y música que esta discográfica realizó de varios artistas de gran influencia para su época y muchos músicos posteriores. Entre los múltiples nombres propios destacan Chuck Berry, Muddy Waters, Little Walters, Etta James o Howlin’ Wolf que son sobre los cuales se centra la cinta.
El mayor problema de este tipo de películas es que a pesar de estar basadas en una historia real, uno no sabe qué eventos son ciertos y cuáles invenciones del guión. La historia cinematográficamente en sí es correcta aunque tal y como se ha escrito el guión, no vale una película y se ven ciertas exageraciones narrativas e históricas para intentar crear una tensión dramática. Lo que sí justifica este filme son los nombres que se ven revividos en la pantalla. “Cadillac Records” se apoya demasiado en la música y la nostalgia que evocan sus personajes más que en un sólido guión. A pesar de ello, siempre es interesante ser transportado al estudio de grabación que vio nacer parte de la música que ha hecho que hoy la entendemos tal y como lo hacemos, a través de una película bien hecha, actuada pero falta de un mejor guión. |