Esta película sueca encerrada en el mundo de los suburbios de clase media y la soledad de sus individuos presiona más las teclas de atmósfera y sugestión que de narración de una historia. “Burrowing” queda perdida entre su intención y su intento de ser poética, sin lograr transmitir más que la superficialidad de su contenido.
Sebastián es un niño que vive en un barrio residencial en Suecia. A través de él conocemos las vidas y situaciones de varios de sus vecinos, gente que se encuentra sola emocionalmente, así como la visión de Sebastián de crecer en este particular mundo.
El niño protagonista actúa como narrador omnisciente del pequeño mundo encerrado en las calles adyacentes a la casa donde vive, y esta narración se quiere vestir con un aura de poesía . El filme está construido a base de secuencias interminables siguiendo a alguno de sus personajes sin que nada de significante suceda en pantalla, con alguna frase poética narrada por el niño en voz en off y pretendiendo que estas imágenes trasciendan más allá de lo que meramente se ve. La película nunca progresa, es un momento en unas vidas en las que a los directores no les importa ni su pasado, ni su futuro, ni tampoco les importa su presente ni los personajes en sí. La forma de dirección empleada ha creado un filme completamente desapasionado y alejado de cualquier intento de aproximación en algún nivel emocional a lo que está intentado expresar. Simplemente confía en su ambiente y sugestión para conseguir trasladar su intención. Pero en “Burrowing” sólo su notable música consigue transmitir alguna emoción y sus ideas de aislamiento y soledad en la sociedad moderna quedan perdidas en una narración tediosa e insulsa. |