Saturando la pantalla de efectos visuales y originalidad en la puesta en escena, la película ofrece un estilo visual no visto pero lamentablemente presenta una trama mil veces hecha y además desarrolla el cliché que tiene como argumento de una forma demasiado monótona. Josh Hartnett lidera un sólido reparto formado también por Woody Harrelson, Demi Moore y Ron Perlman.
Sinopsis: En un mundo sin armas de fuego, un hombre y un samurái por distintos motivos llegan a una ciudad dominada por un criminal pero con un mismo objetivo, enfrentarse a este despiadado gobernante que se encuentra además protegido por un ejército liderado por nueve implacables asesinos.
El término Bunraku hace referencia a una forma tradicional japonesa de teatro de marionetas, arte que en parte se puede apreciar en la primera secuencia de la película. El resto del filme, aparte de que es cómo marionetas que el director Guy Moshe trata aquí a todos sus personajes, se esfuerza en crear una espectacularidad visual que una forma de teatro mucho más antigua ha conseguido y con tan solo papel maché.
En una entrevista uno de los actores principales afirmó que se habían trabado diecinueve meses en los efectos especiales y es algo fácil de creer. Si en algo destaca "Bunraku" es en su inventiva, colorida e imaginativa forma visual, conteniendo el filme una constante catarata de trucos visuales, ingeniosos cambios de escena y explosiones de creatividad en cuanto puesta en escena que en más de un momento resultan apabullantes.
En algunos instantes, el filme es como ningún otro que se haya visto y en otros puede recordar a la serie kitch de televisión de "Batman" hecha en los sesenta. Cuando funciona es simplemente espectacular y cuando no es cuando se hacen plenamente evidentes sus carencias.
Su realizador Guy Moirshe se ha enfocado pricipalmente en el aspecto visual del filme, lo ha saturado completamente y ha añadido largas secuencias de acción coreografiadas de principio a fin como si fuese un musical. En lo que menos ha prestado atención es en el guión en sí, un convencional relato de venganza carente de contenido y que parece siempre innecesariamente alargado. Por mucho que se esfuerce en la estética, si cuando se llevan tres cuartas partes se tiene la sensación de que la función está durando demasiado y se está repitiendo a sí misma, cuando ya se sabe de pe a pa qué va a suceder, es que algo importante falla. En este caso es simplemente el guión, un esfuerzo de sencillez demasiado extremo que si se hubiese rodado de forma más convencional hubiese resultado en un tostón más mayúsculo que el leer la guía telefónica.
Con frases estereotipadas y clichés hechos personajes es por donde se mueven un destacado grupo de actores que no dan vida pero representan sus respectivos roles con apreciable apariencia. El actor principal Josh Hartnett siempre encaja en los papeles que tiene que tener carisma y misterio. Quien se lo pasa de miedo aquí es Kevin McKidd haciendo de asesino con movimientos de Fred Astaire y el filme también supone la presentación internacional como actor de Gakt, un popular cantante de rock japonés. Woody Harrelson, Demi Moore y Ron Perlman completan el reparto.
"Bunraku" es una película que a uno siempre quiere le guste, en parte por su reparto pero especialmente por la apuesta de originalidad visual, atrevida, a momentos espectacular y que hace que este filme no se parezca a ningún otro. Lástima que llegue a hacerse repetitivo, previsible y hasta en algún momento aburrido por culpa de su monótono desarrollo narrativo, ya que tenía potencial de ser una experiencia increíble. |