Este extraño western de acción proveniente de Corea del Sur proporciona un enorme divertimento a pesar de su esquemático guión. Con energía, una gran imagen visual y un tono ligero pero violento, esta película es un torrente de acción sin límites presentado de la mejor forma posible y lleno de guiños a sus influencias cinematográficas.
En la década de 1930, durante plena invasión de Japón sobre Manchuria, conviven en la frontera soldados japoneses, rebeldes coreanos, nómadas rusos, ladrones y demás bandidos. El Malo es un conocido asesino al que se le ha encargado robar un mapa que contiene la ubicación de un importante tesoro. El Bueno es un caza recompensas contratado para capturar al Malo y el plano. Ambos se encuentran en el asalto a un tren donde se está realizando la venta del codiciado plano. Pero nadie espera la aparición del Raro, un ladrón de poca monta que, sin saberlo, se hace con el mapa y con ello hace que le persiga el asesino, el caza recompensas, el ejército japonés y las bandas de la región.
El argumento de esta película es realmente sencillo. Un trío de personajes que persiguen un mismo objeto y que ponen todos sus medios en conseguirlo. Esta sencillez no juega en contra de ella, al contrario, permite resaltar todavía más y no complicar innecesariamente el entretenimiento que proporciona. Las influencias de “El Bueno, el Feo y el Malo” y de otros spaguetti westerns son evidentes, aunque también combina una energía narrativa que recuerda a Robert Rodríguez y Tarantino. Pero esto no quiere decir que esta película no sea original por sí sola. “El Bueno, El Malo y el Raro” es una notable cinta de acción y aventuras magníficamente hecha y que, aunque tenga influencias, no se parece a casi nada hecho hasta la fecha. Desde la primera escena del robo del tren ya apunta al espectáculo que el filme va a ser y encadena largas secuencias de acción rodadas de forma espectacular. Cuenta con tres protagonistas que proporcionan perfectamente la imagen de cada uno de sus protagonistas y con una fotografía preciosa y cuidada, aunque esta sea una cinta de aventuras. Lo único que se le puede reprochar es su larga duración, que hace que especialmente la última gran escena de acción sea algo repetitiva. Pero todas las secuencias tienen ritmo, dinamismo y una gran dosis de la combinación acción-aventuras a momentos exagerada, que, con su tributo al western, consiguen proporcionar más de dos horas de un entretenimiento puro y magnífico aunque diferente. |