Este remake estadounidense de una película danesa del mismo título cuenta con un cuidado aspecto que le da una apariencia de estar excesivamente orquestado, no teniendo toda la verosimilitud y realismo que debería. Este drama humano se sustenta en las actuaciones de Jake Gyllenhaal, Natalie Portman y Tobey Maguire, quienes realizan una notable labor con momentos destacados pero entre ellos no acaban de crear la intima conexión que necesitan sus personajes.
Sam es joven miembro del ejército estadounidense, casado con Grace y con dos hijas pequeñas, que ha sido destinado a Afganistán. Antes de emprender su viaje, su hermano menor Tommy sale de prisión y es puesto en libertad condicional y regresa a la localidad donde reside su familia. El helicóptero de Sam es derribado en combate y es dado por muerto. Mientras la familia intenta asimilar y superar la tragedia, Tommy quien intenta serenarse y calmar el rumbo de su vida se va aproximando a la mujer de su hermano y sus dos hijas.
Tras su última y mal recibida película “Get rich or die trying”, Jim Sheridan regresa al drama centrado en una familia con el que demostró gran habilidad en “En América” o incluso la más dura “En el nombre del padre”. En esta ocasión adapta la película “Brothers” de 2004 dirigida por Susanne Bier, quien escribió el guión junto con Anders Thomas Jensen, responsables de otro gran drama sobre una familia titulado “Después de la boda”. Jim Sheridan suaviza aquí los extremos de todos sus personajes para presentar una historia humana, sensible y compleja emocionalmente pero conteniendo la personalidad de sus personajes en exceso. Sam es el marido y estadounidense perfecto que sufre un trauma, Tommy es el rebelde carismático que vuelve al redil y Grace es la esposa perfecta. La historia y la crisis que tienen es por su situación y poco marcada por las diferentes personalidades de estos personajes, pareciendo que la narración se mueve porque ha sido escrita de esta forma, no consigue crear la verosimilitud de una historia real. La acción no parece tener la inevitabilidad clásica de las grandes tragedias y la tensión dramática que hace sentir la historia al espectador. Los hilos y la mano que mueve a los personajes son demasiado evidentes porque los personajes nunca cobran realmente vida, a pesar de los tres actores que protagonizan “Brothers”. Jake Gyllenhaal, Natalie Portman y Tobey Maguire realizan una más que correcta actuación y puntualmente lucen de gran forma pero nunca crean la química ni la intimidad que sus personajes y sus relaciones deberían tener. Quien sí consigue darle una chispa de vida y la amargura necesaria a su personaje es el veterano actor Sam Shepard en el papel de padre.
“Brothers” es un más que correcto drama bien hecho y fácil de ver que no justifica su existencia, ya que a pesar de la competencia tanto de su director como de sus actores no aporta nada original ni una mayor calidad que no se pudiese encontrar en su versión original. |