Jane Campion regresa con un largometraje de época perfectamente ambientado, con un trabajo actoral notable y con una historia dramática que captura los años finales del poeta romántico John Keats. Pero a pesar de su excelente producción la película nunca consigue trasladar al espectador toda la emoción que sienten sus personajes ni darles vida a los mismos, quedándose en meras recreaciones.
En el Londres de 1818, el poeta casi sin recursos John Keates inicia un romance con una vecina, Fanny Brawne, una seguidora y también creadora de la moda de la época. A pesar de las grandes diferencias entre ambos y los evidentes obstáculos que la situación económica del poeta puede representar para el futuro, ambos mantienen un romance durante tres años.
Tras su último largometraje en 2003, el mal recibido “En carne viva”, la directora Jane Campion presenta un drama de época, que podría recordar a uno de Jane Austen por su aspecto pero contiene unas relaciones humanas mucho menos edulcoradas. La aproximación que realiza a uno de los grandes poetas románticos, John Keats, es no a través de su persona directamente, sino a través de Fanny Brawne y el romance que vivieron. La película se centra en la relación de ambos, desarrollándose más como una historia de amor maldita y trágica que como un estudio tanto del conjunto de la persona de Keats, su poesía y su vida. Campion convierte a dos personas reales que tenían mucha más profundidad en personajes de un relato romántico que perfectamente podrían ser ficticios, y al hacerlo, pierde gran parte de la fuerza emocional que la película podría tener. A pesar del notable trabajo que realizan los intérpretes encabezados por Ben Whishaw y Abbie Cornish, especialmente a destacar el secundario Paul Schneider, en conjunto nunca consiguen conectar con el espectador ni emocionarle, ya que se aprecian como falsos personajes más que como personas. El resto de la producción de “Bright Star” es impecable, desde su ambientación, su estilo, su medido dramatismo hasta incluso el trabajo de cámara. “Bright Star” sería un apasionante y sensible drama, con una excelente producción y una magnifica dirección por parte de Jane Campion si no resultase falto de la habilidad de hacer sentir al espectador lo que ve por pantalla. |