A pesar de que no debería ser excesivamente difícil hacer una comedia sobre el artificial y sobrevalorado mundo del arte actual, esta película de Duncan Ward falla por completo, entregado un tedio falto de chispa e ingenio que únicamente luce en el poster, gracias a los nombres de sus intérpretes. Gillian Anderson, Stellan Skarsgård, Danny Huston, Heather Graham, Christopher Lee y Amanda Seyfried deambulan sin propósito en esta fallida farsa.
En el Londres contemporáneo, el director de una galería está intentando comprar un preciado cuadro que está en posesión de un hombre anciano. Quien está más interesado en adquirirlo es su mejor cliente de la galería, quien tiene relaciones sentimentales fuera de su matrimonio con las dos asistentes del galerista. Una de ellas emplea su trabajo en la galería y las conexiones que el puesto proporciona en beneficio de su propia carrera, planeando lanzar en breve su propio espacio y con sus propios artistas.
Es imposible realizar una crítica sobre la superficialidad del mundo del arte actual, su falsedad especialmente en cuanto a calidad y su falta de criterio cuando el comisario artístico de la película es seguramente la figura más controvertida y especialmente representativa de todo lo que se quiere enjuiciar en calve de humor, Damien Hirst. Sus obras representan actualmente la pura comercialización del arte, con lo que es curioso y a la vez traicionero contratar como experto al máximo exponente de todo lo que la película pretende reprochar. Basándose en la novela escrita por el galerista Danny Moynihan, el realizador novel Duncan Ward recrea con obviedad, facilidad y triste sentido del humor un mundo que podría haber dado mucho más de sí. “Boogie Woogie” se mueve en una realidad que fácilmente podría haber proporcionado una interesante, inteligente, amena, divertida y entretenida historia pero lamentablemente es prácticamente lo opuesto a estos adjetivos. Es completamente inerte y presenta una falta de agudeza y de ingenio sorprendentes, provocando que la película sea una comedia poco inspirada e insípida a pesar de su intento de emular los filmes de Robert Altman. El gran atractivo del filme, aparte de su posible y fallida burla a un mundo superficial, son los nombres propios de los intérpretes con los que cuenta. Stellan Skarsgård (“Angeles y demonios”), Gillian Anderson (“Expediente X”), Heather Graham (“Boogie Nights”), Amanda Seyfried (“Chloe”), Christopher Lee (“Star Wars”) y Charlotte Rampling (“El veredicto final”) entre otros aportan su rostro pero no consiguen levantar el irritante tono del filme. Únicamente Danny Huston (“30 días de oscuridad”) logra algo mínimamente digno de mención de su trabajo.
“Boogie Woogie” es un filme que gracias a sus actores y temática es inicialmente atractivo pero en los primeros compases ya es evidente su falta de acierto en estilo y tono, algo que empeora con los minutos al entregar una comedia desganada que siempre resulta demasiado pretenciosa. |