Mezclando en el desarrollo de este thriller psicológico el juego de un mundo virtual paralelo, Dominik Moll y Gilles Marchand construyen una inteligente y oscura historia plasmada con gran atractivo y tensión.
Sinopsis: Gaspard y Marion son una pareja de jóvenes veraneando en el sur de Francia que encuentran en la caseta de una playa un móvil. El teléfono contiene crípticos mensajes intercambiados entre dos personas que ambos leen y , como un juego, continúan. Éstos hacen referencia a un juego virtual llamado "Black Hole" y también les llevan a seguir a un Drago y Sam, quienes intentan suicidarse aspirando los gases de un coche. Cuando les rescatan, es demasiado tarde para Drago pero consiguen salvar a Sam, una chica por quien Gaspard sentirá rápidamente una atracción.
La combinación de realidad virtual y vida real pocas veces ha dado lugar a una gran película. Las más logradas son muchas veces extremos más cercanos a la acción de ciencia ficción que a una película de personajes, como por ejemplo" Matrix", "Tron" o "eXistenZ". Desde que el mundo virtual irrumpiera en el cine como algo normal con "El cortados de césped", se han visto muchas variaciones a pesar de que a veces parezca que el tópico dé muestras de cansancio. Afortunadamente existen cineastas como los franceses Dominik Moll y Gilles Marchand que saben construir un thriller perfectamente ajustado tal y como demostraron con "Harry, un amigo que os quiere" y son capaces de usar la realidad de los mundos virtuales al estilo Second Life y similares y construir con ellos una película tan atractiva como inteligente.
Es difícil definir qué hace que esta película tenga un magnetismo a momentos casi hipnótico. Algo evidente es la fluidez y naturalidad con la que se construye progresivamente la historia y cómo coherentemente pero a la vez con múltiples e inesperados giros de guión, ésta se desarrolla. Unos adolescentes de vacaciones, un encuentro fortuito y una atracción hacia una femme fatale son los primeros ingredientes que evolucionan en una historia de pérdida de la inocencia mucho más compleja y con muchos más matices.
Inicialmente puede parecer una variación del escenario que David Lynch planteó en "Terciopelo azul" pero aunque se parezcan en varios elementos, "Black Heaven" no es nunca una copia. Con un poster que sugiere la atracción sexual pero mortal que ejercen las sirenas y con escenas de un juego virtual notablemente bien hechas, los dos guionistas elaboran una historia centrada en los personajes, sus relaciones y la fibra dañada con la que están hechos.
Es de destacar el buen nivel de las actuaciones, empezando por los dos actores principales Grégoire Leprince-Ringuet y Louise Bourgoin. El personaje de Melvil Poupaud es desafortunadamente el único de los secundarios que tiene algún recorrido, principal crítica que se le puede realizar a este filme. Encerrado en sus protagonistas, la película se olvida del efecto psicológico y casi destructor que la acción tiene en el resto de personajes, algo que hubiese añadido una mayor dimensión a la historia en sí.
"Black Heaven" no es una película perfecta y difícilmente capturará a todos los que se sienten a verla pero quien se deje atrapar en los primeros minutos por esta historia de oscura belleza, obsesión y autodestrucción, le espera un thriller psicológico más inteligente de lo esperable y que sabe mantener tanto su tensión como su fuerza narrativa en todo momento. |