Con un dramatismo y un realismo de primer nivel, el director Robert Connolly recrea y reivindica la tragedia de cinco periodistas durante la olvidada invasión de Timor Oriental por parte de Indonesia. Dura emocionalmente, se aproxima a los hechos con mayor introspección que a los personajes que simplemente muestra.
Durante los preparativos de la Invasión de Timor Oriental por parte de Indonesia en 1975, cinco periodistas australianos desaparecen en la ciudad de Balibo. Cuatro semanas después, y convencido tras la visita de un joven timorense miembro del gobierno, José Ramos-Horta, el veterano periodista también australiano Roger East viaja al amenazado país en busca del la verdad sobre el destino de sus compañeros de profesión.
Balibo transcurre durante una de las invasiones más olvidadas por parte del mundo, donde se cometieron atrocidades, asesinatos a sangre fría y muchas otras acciones que el resto del mundo no quiso ver. Esta película reivindica con fuerza no sólo esos hechos sino el destino de un grupo de periodistas australianos que vivieron esos oscuros días. En esa faceta, el filme tener una voz llena de gran dureza y dramatismo, recreando notablemente los acontecimientos. Pero “Balibo” también habla sobre 6 personas y su destino en Timor, y la película no esta tan interesada en mostrarlos como seres humanos completos sino más como vehículo para lanzar su carga dramática. Nunca son explorados más que superficialmente, algo que hubiese dado más profundidad a la película. Otro hecho que “Balibo” menciona pero que no lleva más allá es el conocimiento por parte de Australia de los acontecimientos cuando sucedieron y su encubrimiento durante treinta años. La vertiente política, así como la acusación de Indonesia sobre su ideología comunista no son más que mencionadas, perdiendo la película una oportunidad de llevar más allá el desarrollo del filme. “Balibo” es una película que obliga a realizar un ejercicio de memoria y a abrir los ojos a un conflicto olvidado, y lo hace con vigor y aplomo, dándole extrema fuerza a su reconstrucción de los acontecimientos sacrificando otras reflexiones y exploraciones que le hubiesen dado todavía una mayor dimensión. |