Capaz de entregar interesantes thrillers, Joel Schumacher dirige una de sus películas más mediocres lastrada por un guión convencional y falto de ideas que se queda sin saber a dónde ir a mitad de metraje, desperdiciando la tensión que había creado hasta el momento y la presencia de sus dos actores principales, Nicolas Cage y Nicole Kidman.
Sinopsis: Un adinerado matrimonio es retenido es su lujosa y aislada casa por cuatro asaltantes. Quieren que él abra la caja fuerte en la que él habrá depositado el efectivo y los diamantes que traía consigo per él utiliza el hecho de abrirla como carta de negociación para que dejen libre a su mujer.
En Estados Unidos "Bajo amenaza" ha supuesto un nuevo récord, aunque no excesivamente positivo. Normalmente entre el estreno cinematográfico y su salida en DVD se dejan transcurrir varias semanas o meses, en cambio el estudio apresuró su salida batiendo marcas en tan solo dieciocho días. Ello es debido a que no estuvo ni diez días en cartel al ser retirada por su baja recaudación en la primera semana, unos 25.000 dólares que ni de cerca prometían recuperar mínimamente el presupuesto de 35 millones de dólares que se había invertido.
Al igual que la reciente "Transgressión", esta película huele también a sucedáneo de la española "Secuestrados" y la cual le debe mucho a las dos versiones de Haneke de "Funny Games". Si se ha visto "Transgerssion", el argumento y situaciones son un puro calco empleando el juego de verdades, mentiras y relaciones entre victimas y ladrones como giros de guión y ambas compiten por estar plenamente asentadas en la mediocridad. En una cosa destaca esta nueva película de Joel Schumacher, un director capaz de entregar interesantes thrillers y otros que no lo son tanto, y es que cuenta con un reparto de gran película a pesar de que el guión sea más bien de serie B.
"Bajo amenaza" no es una película especialmente falta de algún interés. No resulta aburrida y está competentemente bien hecha pero sufre principalmente de un guión que parece que se ha aguado como un mal café. Transcurridos los primeros cuarenta y cinco minutos, la película pierde totalmente el momento que había creado ya que ha enseñado todo lo que puede ofrecer en el aspecto de thriller y se ve forzada a dar vueltas sobre sí misma durante otros tres cuartos de hora. Al hacerlo pierde toda la posible tensión y se acaba pasando de rosca al realizar giro sobre giro de guión, acercándose con el vaivén demasiado a la incongruencia.
Lo que al final acaba resultando más interesante y absorbente no es ni la historia ni cómo se desarrollan las diferentes situaciones sino sencillamente Nicolas Cage cuando da rienda suelta a su torrente dialéctica. Cuando quiere, este actor todavía es capaz de aportar presencia y nervio a una escena. Le acompaña Nicole Kidman en el papel de su mujer quien, aparte de pegar gritos continuados, poco aporta a este filme más que su conocido nombre.
Después de que todo el mundo se haya apuntado mutuamente con un arma, una multitud de verdades y mentiras se hayan dicho y por fin haya en el suelo los cuerpos de quien se espera que hayan salido perdiendo en esta película hollywoodiense, uno se da cuenta que el filme apenas ha durado 90 minutos aunque se ha eternizado en exceso, haciendo que en su tramo final a casi nadie le importe realmente el destino de los protagonistas y resulte más interesante ver el momento exacto en el que esta película, que ya empezó sin mucha originalidad, se quedó definitivamente sin ninguna idea que ofrecer y tuvo que funcionar básicamente con la gasolina de un director y dos actores competentes. |