Giuseppe Tornatore recrea con virtuosismo, estética y maestría una ciudad y su evolución, resultando excepcional en ambientación y espléndida en reproducir los cambios y transformaciones que una pequeña ciudad sufre media década. Su excelente aspecto visual contrasta con su narrativa, que si bien hace eco de las transformaciones sociales de esta localidad de Sicilia nunca adquiere una gran fuerza ni profundidad en este aspecto.
La ciudad de Bagheria en Sicilia y su evolución, llamada en siciliano Baaria, es vista a través de los ojos de una familia y tres generaciones, desde Cicco pasando por su hijo Peppino y el hijo de éste, Pietro. Desde los años 20 hasta la época actual, el fascismo, la mafia y los diferentes avances llegaron a este pueblo y su pintoresco grupo de habitantes.
La épica recreación del director Giuseppe Tornatore de su ciudad natal y de sus vivencias y transformación a lo largo del siglo XX está hecha en clave de comedia y drama ligero, algo que consigue una mínima distancia con la gran sombra que pesa sobre la película, el también director italiano Marco Tullio Giordana. Giordana en el año 2000 presentó “Los cien pasos”, un drama sobre la vida real de Peppino Impastato, un joven activista comunista que se enfrentó a la política de su momento y especialmente a la mafia en su ciudad natal de Sicilia, algo a lo que Tornatore rinde un especial tributo a través del segundo personaje, un comunista idealista también llamado Peppino. Pero además Marco Tullio Giordana presento en 2003 su película más destacada hasta la fecha, “La mejor juventud”, una colosal y excepcional película de seis horas en la que reconstruye toda la historia de las últimas décadas de Italia a través de la vida de dos hermanos. La película de Giuseppe Tornatore es un virtuosismo técnico y de recreación pero no puede evitar parecer vacía cuando se compara con cualquiera de las dos películas que son más que una clara inspiración. Su gran estética visual y su habilidad para hacer avanzar en el tiempo a una ciudad, algo especialmente conseguido en las escenas inicial y final, son lo mejor de la película cuya narrativa fácil y ligera hacen que sea una película entretenida y amena pero que hacen completamente evidentes su falta de deseo de profundizar en la historia que reconstruye. “Baaria” no enlaza con los momentos históricos con la precisión, la fuerza y el significado de sí tienen sus filmes modelo, haciendo que su historia sea más una excusa para su sobresaliente aspecto técnico y para dar cabida en pequeños roles a grandes actorews italianos, como Monica Bellucci, Luigi Lo Cascio o Raoul Bova entre otros. Los menos conocidos protagonistas de la película, Francesco Scianna y Margareth Madè tienen cierta chispa pero sus personajes tienen tanta profundidad como la historia.
“Baaria” es un correcto ejercicio actoral pero en lo que destaca de forma magnífica es en su reconstrucción a lo largo de las décadas de la ciudad protagonista, una localidad a lo la que Giuseppe Tornatore trata evidentemente con gran cariño pero a la que protege demasiado de peso histórico y de una narrativa que tape su conseguida estética. |