La calidad de los efectos generados por ordenador alcanza su cima con esta película, en donde el aspecto visual no es una revolución pero sí la perfección de la tecnología actualmente disponible. El director James Cameron entrega tras más de una década de silencio un espectáculo técnico que como lamentablemente parecía predecible únicamente se ve lastrado por la planitud de su guión en varias partes.
Tras la muerte de su hermano gemelo, un marine tetrapléjico llamado Jake es enviado al planeta llamado Pandora en su sustitución. Pandora está habitado por una raza local denominada Na’vi, los cuales suponen un serio impedimento a los intereses comerciales a los que sirve la corporación que ha contratado a Jake. Su misión es entrabar relaciones con la población local a través del uso de un avatar, un cuerpo creado genéticamente adaptado al planeta y controlado mentalmente, para así ganarse su confianza y recabar información. A medida que el tiempo pasa Jake empieza a sentir apego por los Na’vi.
James Cameron finalmente ha logrado realizar uno de sus proyectos más ambiciosos y esperados, en donde el mayor protagonista es el presupuesto gastado en sus perfectos efectos generados por ordenador. En este la película es seguramente lo mejor que se ha visto hasta el momento y difícilmente superable en un futuro cercano, aunque “Avatar” tampoco supone una revolución técnica ni presenta algo nunca visto. El filme perfecciona la tecnología actual gracias a sus 250 millones de dólares de presupuesto y el tiempo invertido en su realización. James Cameron también firma el guión, sin lugar a dudas su elemento más débil por culpa de un aire a momentos demasiado infantil, su falta de originalidad cogiendo demasiados elementos de otras historias y el poco desarrollo que realmente da a sus personajes. Pero a pesar de todos sus defectos, su historia nunca parece únicamente una excusa en la cual sustentar su virtuosismo técnico. “Avatar” también sufre por la espectacularidad de sus efectos ya que dominan completamente el filme y no dejan espacio para ni tiempo para emplear recursos que permitan crear una tensión narrativa y absorber completamente al espectador. La película nunca se quita la sensación de que le falta algo de alma y esto también se traslada a los personajes, que nunca presentan un mínimo de desarrollo y están dibujados de forma plana, aunque la presencia de Sam Worthington en el papel central proporciona algo de solidez y los actores secundarios Stephen Lang, Sigourney Weaver y Giovanni Ribisi disimulan con bastante competencia las carencias de concepción de sus personajes.
“Avatar” no es una gran película ni una muestra de cine calidad desde un punto de vista crítico aunque nunca pretende tal cosa, su único objetivo es realizar una espectacular película de entretenimiento explotando al máximo las posibilidades técnicas actuales y es algo que logra de una forma notable ya que ni la sencillez de su guión hacen parecer largas sus dos horas cuarenta de duración. |