Con mucho potencial y algún momento conseguido, su corto metraje juega en su contra al condensar y cortar situaciones que requerían más tiempo y exploración. Sin lograr ajustar su tono, mal equilibrado entre la comedia negra y el drama ligero, el resultado queda blando y carente de energía.
Víctor trabaja como actor en un parque temático que recrea la época colonial americana. También lucha, con más o menos éxito, contra su adicción al sexo y además paga la residencia privada de ancianos de su madre con los beneficios que saca de un timo haciendo ver que se asfixia. La llegada de una nueva doctora al centro hace que empiece a tener sentimientos reales hacia ella, con lo que su habitual vida sexual decae. También coincide que unas extrañas palabras de su madre hacen que tenga dudas de cuales son sus orígenes.
De lo que más se resiente “Asfixia” es de la adaptación de la novela de Chuck Palahniuk que realiza el ahora director y guionista Clark Gregg. Las situaciones ocurren precipitadamente y de forma condensada. La película transcurre rápidamente y sin apenas permitir que los eventos afecten ni a los personajes ni al propio espectador. Se unen las escenas sin aparente impacto unas en otras y sin que emocionalmente se afecten de forma consecuente, ya que no hay tiempo de metraje. El tema de sus orígenes, de quién se cree hijo, la revelación de la doctora, el levantar el muro de piedra y muchos más elementos presentes son dichos pero nunca tiene la oportunidad de trascender en los personajes. Además Clark Gregg tampoco ha sabido darle al filme el tono más adecuado, ya que la combinación de drama y comedia negra queda flácida y con poca fuerza a pesar de los buenos diálogos, junto con ingeniosas situaciones, que la novela proporciona. A pesar de contar un notable material base y con buenos actores como su protagonista Sam Rockwell, la película se queda corta en todos los aspectos. |