Predecible, con personajes totalmente planos y acumulando un cliché tras otro, este western de serie B presenta una historia mil veces vista y no tiene nada destacable a su favor excepto su clara falta de pretensiones.
Un retirado pistolero trabaja en un rancho de Arizona para un granjero ya anciano. Cuando el ferrocarril llega y éste se niega a vender sus tierras, las cuales están en mitad de la ruta proyectada, la compañía ferroviaria contrata a una banda sin escrúpulos para solucionar el problema, de la cual el protagonista era un miembro en su vida que considera pasada. La situación le lleva a volver a desenfundar sus pistolas que esperaba tener guardadas para siempre.
Telefilme puro y duro que, al no contar de entrada con un buen guión, no tiene armas suficientes para crear una película con algo de calidad. El correcto actor Casper van Dien, siguiendo su andadura por filmes de serie B, es el mayor reclamo de una película que presenta unos personajes estereotipados inmersos en una historia convencional y monótona. Extremadamente predecible y realizada sin ningún tipo de imaginación, sólo el esfuerzo de los actores consigue aguantar mínimamente la narración. El conjunto nada en la mediocridad sin que el siempre atrayente aroma a western pueda disimularlo ni un ápice. |