Este remake de una película de 1974 que nunca llegó a convertirse en un clásico está adaptado más que correctamente a la estética y tipo cine de acción actuales, a pesar de que resulta ser una cinta tan innecesaria como superflua. El peso de la presencia de sus dos actores protagonistas, John Travolta y Denzel Washington, apenas compensa lo vacuo y la artificialidad de su guión.
Un grupo de hombres asalta un tren del metro de Nueva York y amenazan con asesinar a sus rehenes uno a uno si en sesenta minutos no se les entrega diez millones de dólares. Walter Garber, un empleado del metro en la oficina de control del funcionamiento de las diferentes líneas del metro que está siendo investigado por soborno, es quien recibe la llamada por radio de los secuestradores y quien realiza de enlace con ellos. Mientras los minutos pasan y las conversaciones entre Garber y el líder de los secuestradores se suceden, todos se preguntan cómo esperan poder salir del metro sin ser detenidos, ya que se encuentran rodeados.
El director Tony Scott firma este remake realizado con sentido del ritmo y la siempre más que aceptable estética visual que suele dar a sus película. Por suerte, el filme “Deja Vu” parece haber marcado un nuevo inicio en su forma de rodar que continua en esta cinta, conteniendo sus excesivos movimientos de cámara y centenares de planos en un solo segundo a los que nos tenía acostumbrados. Sigue imprimiendo un montaje frenético a sus cintas aunque ya no llega a marear. “Asalto al tren Pelham 1 2 3” es una nueva adaptación de la novela de John Godey, que cuenta con un guión de Brian Helgeland, capaz de escribir grandes películas y cintas infumables incluso en el mismo año. En este caso, el resultado es una historia mediocre y al uso, que no tiene sustancia suficiente para cautivar la atención del espectador más allá del inicio y plagada de inverosimilitudes. Vista la versión de 1974, es una tónica intrínseca del argumento general de ambos filmes. Lo que esta versión sí realiza de forma notable es la adaptación al año en el que vivimos, teniendo tanto la estética moderna como el tono rápido y dinámico que se espera de una cinta de acción. La película resulta prometer más al inicio de lo que después entrega, perdiendo fuerza y energía a medida que pasan los minutos, resultando en una aceptable cinta de acción suspense con un final demasiado flojo pero que cuenta a veces con la fuerza que tanto Denzel Washington como JJohn Travolta son capaces de proporcionar. |