Este documental sobre sueños e ilusiones que se resisten durante décadas viene a ritmo de Heavy Metal pero a pesar de cualquier gusto musical personal, el filme consigue transmitir toda la pasión y frustración de dos personas de forma notable. Deja demasiado de lado a los demás componentes del grupo y aunque el protagonista sea un todo un personaje, sorprende la habilidad con la que Sacha Gervasi crea un vínculo entre él y el espectador.
Cuando tenían catorce años, el cantante Steve 'Lips' Kudlow y el batería Robb Reiner se comprometieron a perseguir su sueño de triunfar en la música juntos. Consiguieron el atisbo de ello a principios de los ochenta con su grupo de heavy metal “Anvil” pero cayeron rápidamente en el olvido del público. Con cincuenta años, ambos siguen siendo el corazón un grupo que apenas consigue reunir a un puñado de personas en concierto y que está preparando su disco número trece.
La mejor frase de la película “Greenberg” hace referencia al enorme peso que representa abrazar la vida que se tiene como adulto, una que nunca se esperaba que resultase tal y como finalmente ha sido. “Anvil” es una oda contra esa desilusión y a favor de perseguir un sueño, en este caso a través de dos personas apasionadas por el heavy metal que siguen intentándolo a pesar de tener más de cincuenta años. Da igual si uno es un seguidor de este estilo musical o no, este documental sigue a las personas y su viaje vital, sin tener ninguna canción que se toque enteramente. La estrella del documental es el cantante del grupo, apodado Lips, que empieza aparentando ser una persona relativamente simple, algo excéntrica y poco realista. La directora Sacha Gervasi consigue algo especialmente destacable y es presentar a una persona con todas sus limitaciones e idiosincrasias pero a la vez conseguir trasmitir no solo su humanidad sino conseguir crear un vínculo emocional entre el protagonista y el público. Se encuentra acompañado por su amigo de juventud y batería del grupo, más callado y resignado, un perfecto contrapunto. El filme, a pesar de que teóricamente presentar a un grupo musical de varias décadas de recorrido, abandona a sus otros dos miembros y ni hace mención a los que se quedaron por el camino, un lado de esta historia del que hubiese sido realmente interesante tener como mínimo una mención. El perseguir un sueño es el centro del documental pero también el abandono del mismo hubiese dado mayor profundidad a esta historia. Es curioso que “Anvil” represente una de las mayores críticas del método científico ya que al intentar simplemente observar y narrar la realidad de sus dos protagonistas, ha creado una injerencia que se traduce en notoriedad y en un final feliz para un grupo que, seguramente, hubiese desaparecido sin hacer ruido.
“Anvil” es un documental humano, que transciende más allá de la música y creado por una persona que indudablemente tiene aprecio por el grupo y lo que ha sido de ellos, algo que consigue transferir de forma magnífica a cualquier persona que quiera ir más allá de la barrera de sonido que crean. |