Con mejor sentido del ritmo y mayor dinamismo que en su predecesora, “El código Da Vinci”, pero manteniendo la misma falta de tensión real, esta película se ve lastrada por su falta de verosimilitud, lógica y un guión que fuerza los elementos de la historia de forma simplista.
El especialista en símbolos Robert Langdon es llamado por el Vaticano para ayudarles en la desaparición de cuatro de los cardenales con más posibilidades de ser elegido Pontífice en el conclave que se está celebrando en Roma. El secuestrador sólo ha dejado un símbolo como identificación, que vincula este acto con el grupo desaparecido de los Illuminati, y un mensaje indicando que asesinará a los cuatro cardenales y después detonará un explosivo de antimateria robado en el CERN a las 12 de esa misma noche.
Esta nueva adaptación de la novela de Dan Brown repiten el actor protagonista, Tom Hanks, el director, Ron Howard, y uno de los guionistas Akiva Goldsman. El resultado es muy parecido al de la primera entrega, presentando algunas mejorías y nuevas carencias. En el lado positivo, “Ángeles y demonios” presenta una narrativa más fluida y dinámica, eliminando en gran medida las grandes caídas de tensión y el aburrimiento ocasional que provocaban varias partes de “El código da Vinci”. Lamentablemente ello se ha hecho eliminando en gran medida el diálogo que podría tener más sustancia histórica, dejando el estrictamente necesario para mover a los personajes de una ubicación a otra. El material base se muestra como menos trabajado, menos intrincado y mucho más simple que en la película anterior, pareciendo toda la acción muy forzada y con momentos de poca credibilidad. Lo único que le aporta algo de entidad en ese aspecto es el peso de sus actores secundarios más que los principales, en los que destacan Ewan McGregor, Stellan Skarsgård y Nikolaj Lie Kaas. “Ángeles y demonios” no aporta nada nuevo y es un thriller aceptable y bien adornado que exige que el espectador no piense mucho, ya que con un mínimo de atención se le ve toda su simpleza y todas sus trampas. |