Alejado de su característico estilo repleto de acción, tiroteos y persecuciones, el realizador francés Luc Besson dirige una película tras seis años de ausencia y entrega una entrañable cinta centrada en dos personajes rodada con estilo y sensibilidad. Aunque la cinta está lejos de ser prefecta, esta fábula ligera resulta más que apreciable y su pareja protagonista demuestra tener una gran sintonía entre ellos y con el tono de la historia.
André es un exconvito y estafador de poca monta que debe dinero a varios mafiosos de París. Acuciado por pagar sus deudas y sin ver otra solución, decide suicidarse tirándose al rio desde un puente. Allí, una alta y bella mujer también esta punto de terminar con su vida y cuando ella salta, André va a salvarla. A partir de ese momento, la mujer toma como misión el ayudar a André no solo con sus problemas de deudas sino con su falta de autoestima.
El cine de Luc Besson, tanto en su faceta de director como en la de guionista, siempre ha tendido hacia la acción como entretenimiento. Tras su apreciable aunque mal recibida “Juana de Arco”, el realizador francés ha tardado seis años en volver a la silla de dirección y lo hace con una historia completamente diferente de las que ha estado escribiendo recientemente. “Angel-A” evidentemente bebe de varias fuentes como “Qué bello es vivir” de Frank Capra y “El cielo sobre Berlín” de Wim Wenders y les rinde un digno homenaje. La película de Luc Besson no tiene las mismas pretensiones que las anteriores, es simplemente un apreciable cuento hecho con delicadeza y sensibilidad que funciona perfectamente como tal, aunque su historia se hubiese beneficiado de un mayor desarrollo de sus personajes y de una escena final menos precipitada. Sin renunciar a crear grandes planos y consiguiendo un estilizado aspecto visual en blanco y negro, Luc Besson da todo el peso de la historia y de la película a las personalidades de sus dos protagonistas, su interrelación y a los intérpretes Jamel Debbouze y Rie Rasmussen. Ambos no únicamente llevan perfectamente el desarrollo de la historia sino que crean una conexión entre ellos que hace resaltar el tono y la fantasía de su narración.
“Angel-A” está notablemente interpretada y aunque su historia podría haber sido mucho más profunda e inevitablemente hace pensar en filmes superiores, su buen aspecto, su ingenio y su amable tono de cuento hacen que ésta sea una entrañable y apreciable película. |